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viernes, 6 de febrero de 2015

¿Es apropiado para un cristiano ver películas que contienen pecados sexuales?

Voy a tratar este asunto porque hace algún tiempo un lector de este blog me envió la siguiente pregunta: ¿Es apropiado para un cristiano ver películas que contienen pecados sexuales?

Puede que mi respuesta sea nada popular y pasada de moda, pero mi respuesta fue, y es, no: No es apropiado para los cristianos ver películas que contienen pecados sexuales con el propósito de entretenimiento.

El hermano que me escribió también compartió conmigo la pregunta ¿Cómo hay cristianos quienes piensan que ciertas cosas como la desnudez y otros temas sexuales están bien en una película?

Yo creo que nosotros debemos recordar la exhortación del apóstol Pablo en Efesios 5:3
Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos
Como santos, “ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual” para usar las palabras de la traducción de la NVI de Efesios 5:3. En primer lugar, la persona en la pantalla no es su cónyuge así ellos están compartiendo cosas que solamente deben ser privadas entre esposo y esposa. En segundo lugar, si hay más de dos personas en una película que involucra escenas sexuales, recuerde que esas personas muy probablemente no están casadas y, por consiguiente, ellos están participando con lujuria y actuando bajo ella (con diversos grados) con alguien más que no es su cónyuge. Nosotros no debemos favorecer ni aprobar el pecado de otros.

Algunas veces yo creo que los cristianos pueden llegar a transigir cuando piensan de la siguiente manera:
  • ¡Pero todo el mundo las mira!

  • ¡A mí me gusta la historia!

  • ¡Yo puedo manejarlo!

  • ¡Yo las veo para conocer la visión del mundo y por los debates filosóficos!
Debemos recordar que la Biblia está más preocupada en que nosotros huyamos de la inmoralidad sexual:
Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo. (1Co 6:18)

Yo no conozco ningún solo versículo que diga que está bien visualizar la sexualidad de otra persona que no es su cónyuge como un medio de entretenimiento; y ni hablar de que Dios bendiga las excusas presentadas arriba.

También me doy cuenta que vivimos en un tiempo que es bastante sexual en mucho de lo relacionado con el entretenimiento. No quiero ser legalista pero espero que los siguientes consejos pastorales sean útiles para conducirnos a través de este tema, con la consideración práctica que los aplicamos con la motivación de agradar a Cristo quien murió por nuestros pecados.

  1. Cultivar en tu corazón un odio santo por el pecado. Esto envuelve un profundo amor a Dios y a las cosas que son de Dios. Cuando usted no pueda decirle “no” a una película que tiene contenido sexual, es posible que usted tenga un problema de un dios funcional (un ídolo) en su vida. Medite en el evangelio de tal forma que cambie sus afectos y motivaciones para resistir el pecado. Si usted no odia el pecado, todos los consejos que siguen solamente lo conducirán a “manejar” sus pecados en lugar de mortificarlos.

  2. Resuélvase en no ver las películas que antes usted veía. Usted no necesita ver todas las películas. Yo encuentro de mucha utilidad pensar en lo corta que son nuestras vidas, y también en nuestras responsabilidades (espirituales y otras) Las personas siempre se meten en problemas cuando ellas olvidan que son finitas, con una cantidad finita de tiempo y habilidades, etc. También encuentro útil pensar que dejar de ver algunas películas por la causa de Cristo, no es nada en comparación con las grandes cosas que Cristo hizo por mí para salvarme.

  3. Investigue tanto como pueda acerca de una película antes de mirarla. Si, como resultado de su investigación usted descubre que su conciencia estará incómoda, o sabe que será tentado si ve sus escenas, entonces no sería sabio que usted vea esa película.

  4. También me doy cuenta que ninguna cantidad de preparación previa para evitar una mala película puede prevenir sorpresas cuando uno las vea. Tan cursi como pueda sonar, durante aquellos momentos incómodos practique el arte de avanzar y saltar las escenas inapropiadas.

  5. Haga un hábito el no ver las películas a solas. Cuando aquellos momentos chocantes de una película ocurren, usualmente cubro mis ojos mientras mi esposa hace el avance rápido de la película. Cambiamos los papeles cuando se trata de escenas violentas. Mirar películas acompañados también da lugar a conversaciones posteriores y comunión si uno discute la película desde una perspectiva cristiana del mundo, etc. Con un grupo, uno también debe de darse cuenta que la conciencia de algunos será más débil que la de otros, y en lugar de estar molesto porque esto limitará cuántas películas usted puede ver, se dará cuenta que es una oportunidad para practicar el amor por medio de no ver ciertas películas que hacen tropezar a otros; también se dará cuenta que algunas veces la otra persona que no desea ver, puede en realidad estar en lo correcto cuando nosotros queremos poner algunas cosas de lado.

  6. Pase más tiempo en los asuntos espirituales que en ver películas. Use la siguiente pregunta como un diagnóstico con respecto a su vida espiritual: ¿Estoy en la Palabra y en la oración más de lo que estoy entretenido en alguna clase de video? Usted quiere concentrarse en las cosas que son importantes. Sea muy consciente que un video puede fácilmente secar nuestros sentidos para la lectura, la oración y el pensamiento crítico.
No soy aficionado a las películas, pero lo soy. Para algunos no soy aficionado a las películas porque veo una cantidad mínima de ellas entre las personas que conozco de la iglesia, el trabajo la familia y los amigos. También han sido muchos años desde que he visto algo en el cine. Ni soy dueño de un televisor en casa. Sin embargo, soy aficionado a las películas. No soy un dinosaurio y veo películas en DVD ¿Qué películas veo con los demás? Veo de las que me gusta hablar intensamente al final. Yo diría que la disfruto – pero la disfruto primordialmente porque quiero disfrutar de Dios, y ver las cosas como Dios las ve, incluso cuando estoy viendo una película.

https://veritasdomain.wordpress.com/2015/02/05/is-it-ever-appropriate-for-christians-to-view-sexual-sins-in-film/

miércoles, 21 de enero de 2015

Una inculpación de los arminianos para el nuevo calvinismo

Es indudable que las etiquetas denominacionales son de alguna ayuda en nuestros días, y en el título de esta entrada vemos dos de ellas: “arminiano” y “nuevo calvinista” (evidentemente no soy ni lo uno ni lo otro) pero quisiera traer a consideración un artículo que he leído el día de ayer en un blog cuyo título original es: “La piedad, el Nuevo-Calvinismo y Calvino” donde se analizan las doctrinas de la piedad y santificación bíblicas, cuya ausencia es la acusación que se le imputa a los nuevos calvinistas desde un sitio web arminiano en un artículo titulado “La muerte del Nuevo Calvinismo” (the- death-of-new-calvinism)

No se necesita ser arminiano, para reconocer que las Escrituras dicen claramente: “Sin santidad nadie verá al Señor”; cualquier cristiano genuino sabe eso y además lo vive.

Voy a  traducir de la cita arminiana, incluida en el artículo, solamente la parte que tiene que ver con el tema de la piedad y la santificación, pero no lo relacionado al amor particular de Dios, ya que el autor del artículo que traduzco no lo hace.

Antes de introducirnos en este tema, quisiera recordar una cita de J.C. Ryle, la cual es pertinente y que exhorto sea meditado por el lector:
La doctrina es inútil si no se acompaña de una vida santa. Es peor que inútil, ésta hace un daño positivo. Algo de la ‘imagen de Cristo’ debe ser visto y observado por los demás en nuestras vidas privadas, en nuestros hábitos, en nuestro carácter y en nuestros hechos

La Piedad, El Nuevo Calvinismo, y Calvino

No soy un nuevo calvinista en ninguna extensión de la imaginación. Pero voy a compartir algunas preocupaciones del siguiente arminiano:
Además, creo que los Nuevos Calvinistas deberían preguntarse ¿Por qué su tradición y teología no los conduce, natural e inherentemente, a la disciplina espiritual de la santidad?

… Voy a limitar mi punto a la relación de la santidad con el calvinismo  desde el punto de vista de Calvino.

En la actualidad, los Estados Unidos están viendo un renacimiento del Calvinismo. En muchas formas es ortodoxo, y podemos regocijarnos por ello. Sin embargo, hay una torcedura en este resurgimiento del Calvinismo. Es cierto que, hay muchos dentro de la iglesia que están tanto alarmados como perplejos por esta nueva forma de calvinismo. Recientemente Ian Murray lamentó que “en nuestros círculos, la piedad y la santidad no son las características de la creencia calvinística en la medida en que debería ser” Esta también ha sido la voz de Peter Masters, quien escribió un artículo titulado “La Fusión del Calvinismo con la Mundanalidad” donde él da respuesta al “Joven, Inquieto, Reformado” (Young, Restless, Reformed ) de Collin Hansen:
Este autor, sin embargo, tuvo gran tristeza al leerlo, porque describe un calvinismo seriamente distorsionado al que le falta mucho, mucho por parecerse a una auténtica vida en obediencia a un Dios soberano. Si este tipo de calvinismo prospera, entonces la genuina piedad bíblica estará bajo ataque como nunca antes lo ha estado.

Cualquier cosa podamos decir acerca de este nuevo resurgimiento del calvinismo, pero debemos afirmar claramente que el Calvinismo de Calvino estaba casado con la santidad, y la piedad era su palpitar. Por lo tanto, la santidad y la piedad desempeñaron una parte no pequeña en la teología de Calvino. Como yo, John Hesselink señala que “una preocupación constante de la teología de Calvino fue siempre la de fomentar la piedad o santidad y la utilidad (utilitas) de la verdadera doctrina” De hecho, Calvino pudo insistir en que un verdadero teólogo “edifica la conciencia en el temor de Dios” De la misma manera, un buen predicador o maestro está para exhortar a sus oyentes a una vida santa, en lugar de llenarlos con cuestiones inútiles.

Es importante señalar que Calvino creía firmemente que la verdadera piedad es tanto la raíz y el fruto de una correcta teología. La teología verdadera y bíblica es muy práctica. Para que podamos conocer a Dios correctamente (teología), debemos poseer la piedad, ella es el prerrequisito de cualquier conocimiento verdadero de Dios. A medida que ganamos una visión espiritual por un verdadero conocimiento de Dios, somos más movidos en el camino de la piedad. “Porque el conocimiento de Dios es el principio de la vida y la primera entrada en la piedad” Así, la piedad es el alma de la vida espiritual de un cristiano verdadero.
Hasta que los hombres aprendan realmente cuanto le deben a la misericordia de Dios, ellos nunca estarán con un verdadero sentimiento  de adoración a Dios, tampoco serán eficazmente estimulados al temor y la obediencia a Dios

Si Calvino pone tanto énfasis sobre la piedad, entonces es correcto preguntar ¿A qué se refería él con esta principal virtud? En su Institución, Calvino afirma “La esencia de la verdadera piedad no consiste en un temor que gustosamente me hace huir del juicio de Dios, sino… en un celo puro y verdadero que ama a Dios por completo como Padre, y lo venera verdaderamente como Señor, abraza Su justicia y teme más ofenderlo que morir” En su Institución, él escribe de manera similar:
Llamo piedad a una reverencia unida al amor de Dios, que el conocimiento de Dios produce. Porque mientras que los hombres no tengan impreso en el corazón que deben a Dios todo cuanto son, que son alimentados con el cuidado paternal que de ellos tiene, que Él es el autor de todos los bienes, de suerte que ninguna cosa se debe buscar fuera de Él, nunca jamás de corazón y con deseo de servirle se someterán a Él. Y más aún, si no colocan en Él toda su felicidad, nunca de veras y con todo el corazón se acercarán a Él. [I, ii, 2]

Por consiguiente, cualquier cosa que podamos pensar del Nuevo Calvinismo, o cómo podríamos aun definirlo, a menos que persiga la santidad y la verdadera piedad, no es el heredero legítimo del Calvinismo de Calvino. Está desprovisto del corazón mismo del verdadero Calvinismo.



https://ilyston.wordpress.com/2013/09/18/piety-new-calvinism-and-calvin/

jueves, 24 de noviembre de 2011

Negociando la Santidad por el favor del Mundo

El título de la entrada describe claramente la actitud de muchos profesantes de la fe cristiana que buscan la aceptación del mundo y su corriente. Sin embargo, creo que también nos recordará el poder de la santidad y sus consecuencias en este mundo caído, así como las bendiciones espirituales concedidas desde el Trono de Dios. Este es un fragmento de “La Completa Armadura del Cristiano” escrito por William Gurnall en el año 1,665 y traducido al español por Guillermo de Lama.

Cuando perdemos el amor del hombre nosotros ganamos la bendición de Dios. “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí (Mateo 5:11) La providencia de Dios es un techo perfecto sobre nuestras cabezas para defendernos de la tormenta de la ira del hombre. Pero es una historia diferente cuando un santo es sorprendido en pecado y da la oportunidad a los impíos de hablar mal de él. El hombre insulta y Dios frunce el ceño. Su Palabra no abre Su refugio para esconderte del asalto de las lenguas que insultan. Pero cuando el impío te aborrece por tu santidad, Dios está obligado por promesa a pagarte amor por el odio de ellos, y bendecirte por sus maldiciones. ¿Podremos alguna vez quejarnos por la falta de respeto de los hombres, cuando la obediencia y la santidad nos llevan a un lugar más alto en el favor del Rey? Cuando perdemos el amor del mundo, ganamos Su reverencia y amor.

Las personas que no te aman por que eres santo puede que no te ayuden pero te respetan y temen por la misma razón. Pero cada vez que tú cedes un poco de santidad para ganar el falso amor de los pecadores, pierdes el respeto que tenían secretamente en sus conciencias por tu vida. Como Sansón, un caminar cristiano en el poder de la santidad, es grandemente temido por el impío; pero si el pecado expone un espíritu impotente, él es capturado y cae bajo el azote de la lengua y desprecio de sus corazones.

La pobreza y una clase social baja no pueden hacer de usted alguien despreciable, siempre y cuando usted mantenga la coraza de justicia. La majestad puede reinar en un corazón santo aun cuando esté vestido en andrajos. Por ejemplo, la justicia de David obligó la reverencia de Saúl, y el rey rindió homenaje a su persona desterrada: “Él lloró, y dijo a David: Más justo eres tú que yo” (Samuel 24:16,17). Y así es como debe de ser, los hombres carnales deben admitir que ellos están vencidos por las vidas santas de los redimidos. Y esto sucederá a medida que los santos se comporten de la manera distintiva y singular a la que han sido llamados por Dios, haciendo cosas que aun el mejor de nuestros vecinos incrédulos no pueden hacer.

martes, 20 de septiembre de 2011

La Predicación de otro Evangelio

(Un extracto del sermón predicado por Guillermo de Lama: “Predicando el Evangelio sin ser Anatemas” basado en Gálatas 1:6-9)

Debemos comenzar preguntando ¿Qué es el Evangelio?
¿Es el Evangelio el mensaje para salvación y nada más? ¿Enseñan eso las Escrituras? Luego que una persona es salvada por Dios ¿Qué más viene?
Estuve revisando en los diccionarios bíblicos la definición de “Evangelio” La mejor definición la pude encontrar en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: Evangelio (Del lat. evangelium, y este del gr. eaggelion, buena nueva) m. Historia de la vida, doctrina y milagros de Jesucristo, contenida en los cuatro relatos que llevan el nombre de los cuatro evangelistas y que componen el primer libro canónico del Nuevo Testamento. m. Libro que contiene el relato de la vida y mensaje de Jesucristo.
Esta es una excelente definición, en mi opinión. ¡El evangelio no es, solamente, el relato de la vida, obra y milagros del Señor Jesús!; ¡El Evangelio abarca el mensaje y la doctrina de Cristo!
En nuestro texto observamos que los judaizantes habían introducido doctrinas que distorsionaban el mensaje del Evangelio. ¡Aquí no estamos hablando únicamente de conversión! ¡Estamos hablando de Justificación por fe! Y pablo dice que una distorsión de esta doctrina es predicar otro evangelio. En este contexto, podemos ver que el evangelio es un conjunto de doctrinas que Pablo enseñó a las iglesias en Galacia.
Otra prueba que el evangelio son un conjunto de doctrinas, lo encontramos en Romanos 1:15” Así que, por mi parte, ansioso estoy de anunciar el evangelio también a vosotros que estáis en Roma” Ahora, Pablo comienza a explicar el evangelio desde el versículo siguiente (Versículo 16) Pablo iba a instruir a los creyentes romanos con el evangelio Romanos 1:8 “En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos vosotros, porque por todo el mundo se habla de vuestra fe” ¡Pablo iba a predicar el Evangelio a CREYENTES!
El evangelio es algo más que el mensaje de salvación para el incrédulo, el evangelio acompaña al creyente durante todo su peregrinaje aquí en la tierra. El evangelio no es solamente la semilla de la nueva vida, también es el tallo, las ramas, las hojas, las flores y el fruto del creyente.
En cuanto a la doctrina de la santificación veamos el siguiente pasaje: Filipenses 1:27 “Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a veros, o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio”
De este versículo podemos observar que las reglas del evangelio son para ser aplicadas a toda nuestra manera de vivir: Nuestras conversaciones, nuestros trabajos, nuestros negocios, nuestra manera de vestir, la forma en que nos entretenemos, ¡toda nuestra manera de vivir! El creyente tiene un estilo de vida diferente al estilo de vida del mundano. El Evangelio cambia y regula en la vida de los convertidos.
¿Cristiano carnal? Los que predican esto, predican otro evangelio.
En Gálatas 2:14 “Pero cuando vi que no andaban con rectitud en cuanto a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como los judíos, ¿por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos?” Dice “andar de acuerdo con la verdad del Evangelio” Aquí habla de andar conforme al espíritu y diseño del evangelio. Es decir, andar en honestidad y en integridad. Los pastores que tratan (no hablo de predicar) al pecado con superficialidad, predican otro evangelio.
Predicar acerca de la verdadera doctrina de la santificación, es predicar el evangelio. La mayoría de congregaciones tienen un entendimiento no-bíblico de esta doctrina.
La creencia fácil, el decisionismo y las prácticas no-bíblicas para evangelizar, han tenido como resultado la incorporación de no-creyentes en los templos. La doctrina del cristiano carnal nació en la biblia anotada Scofield. Y es aplicada para “justificar” la vida del “convencido”; pero “no convertido” Antes jamás fue predicada ni aceptada tal cosa.
El anhelo por los números de convertidos y de bautismos ha tenido como consecuencia una re-definición de lo que es la santidad bíblica. Ven estos números como el “éxito” en el ministerio. Por eso, el evangelio con la doctrina de la santidad del creyente es rechazado abiertamente, (en la práctica) por la gran mayoría de congregaciones. Pero es algo que estamos llamados a hacer, si no queremos predicar “otro evangelio”
1Tesalonicenses 2:2 “sino que después de haber sufrido y sido maltratados en Filipos, como sabéis, tuvimos el valor, confiados en nuestro Dios, de hablaros el evangelio de Dios en medio de mucha oposición”
Así también nosotros: debemos predicar el evangelio en medio de oposición.

Escuche el sermón en línea o descargarlo gratis desde: ww.sermonaudio.com/bautistareformado

lunes, 19 de septiembre de 2011

El Creyente Verdadero y su Actitud hacia el Pecado

(Un extracto del sermón: “Examinaos para ver si estáis en la Fe” de Guillermo de Lama)

La primera característica de un nacido de Dios, es la actitud que tiene hacia el pecado.
Las Escrituras así lo confirman desde Génesis hasta Apocalipsis. Pero hay un versículo que lo aborda de una manera directa y absoluta:
1Jn 3:9 (PDT) "Ninguno que sea hijo de Dios continúa en el pecado, pues tiene la nueva vida que Dios le dio y por esto no puede seguir pecando."
Sin embargo, la reacción astuta e inmediata de aquellos que promueven la falsa doctrina del “cristiano carnal”, es torcer el significado de este pasaje. Ellos acusan a quienes predican este texto diciendo que el predicador está afirmando que el cristiano ya no peca nunca más. Abundan en sus argumentos diciendo que eso es mentira, por que los cristianos aun pecamos.
Ellos prefieren citar 1Jn 1:10 “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso y su palabra no está en nosotros”. Entonces, con este pasaje, han demostrado que los cristianos aun pecan.
Creo que es más fácil entender estas posiciones cuando recordamos ciertos estilos de vida y expresiones. Hay una clase de “cristiano” que dice:
 Hoy día me voy al baile y mañana le pido perdón a Dios.
 Hoy día me tomo unas cervezas y mañana le pido perdón a Dios.
 Hoy día fornico con mi novia y mañana le pido perdón a Dios.
 Hoy día miento y falsifico y mañana le pido perdón a Dios.
 Hoy día hablo palabras sucias y mañana le pido perdón a Dios.
 Hoy día disfruto las cosas del mundo y mañana le pido perdón a Dios.
 Hoy día me deleito con pornografía y mañana le pido perdón a Dios.
 Hoy día satisfago a mi carne y mañana le pido perdón a Dios.
Luego ellos recurren a 1Jn 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad” ¡Y ya está! Ahora vuelven a tener comunión con Dios, según ellos. Ellos mantienen el mismo estilo de vida pecador como si estuvieran en el mundo, pero son “cristianos carnales” y el destino de ellos es el cielo, la comunión eterna con el Dios Tres veces Santo.
Ellos esterilizan el pasaje que dice “Sin santidad nadie vera a Dios” con los pasajes citados y la expresión “el cristiano todavía peca”
Pero un estilo de vida que dice: “hoy peco y mañana le pido perdón a Dios” No es la actitud de uno que es nacido de Dios. Esta persona no ama a Dios, pues si lo amara realmente, entonces ¿Cómo puede encontrar deleite en aquello por lo que Cristo sufrió en la cruz? ¿Cómo puede encontrar complacencia en algo que Dios aborrece? ¿Cómo puede pecar sin sentir pena y profundo dolor? ¿Cómo puede sentirse indiferente con aquello que causa muerte eterna? ¿Cómo puede decir que ama a Dios y vivir en constante rebelión contra la santidad divina?
Romanos 3:11 dice “No hay quien entienda”, y no entienden a causa del pecado que no ha sido quitado por la Sangre del Cordero. Ese pecado de ellos no les deja entender que 1Jn 3:9 esta hablando de un estilo de vida pecaminoso.
¿El cristiano peca? Sí peca, pero no de la forma en que hemos relatado. El creyente verdadero tiene una convicción que el pecado es hacer maldad contra Dios. El creyente verdadero tiene una convicción que el pecado es una gran ofensa contra la persona de Dios. Por esa razón aborrece al pecado, Se aborrece a sí mismo por causa del pecado. Lucha contra el pecado en su vida.
El creyente verdadero se ha arrepentido de sus pecados y se ha vuelto a Dios. No solamente sabe que es culpable; sino también se siente culpable. Y ese sentimiento lo perturba, no lo deja en paz; no quiere saber nada con el pecado. El creyente verdadero no peca deliberadamente contra Dios. No puede cometer pecado a sangre fría. El creyente verdadero se horroriza con el pecado en todas sus formas: Externas e internas. No busca estar bien con los hombres que solamente ven lo externo; principalmente quiere estar bien con Dios quien ve lo interno, lo profundo de su ser.
Donde no hay un verdadero arrepentimiento, tampoco hay una lucha por derrotar al pecado cada día.
¿Cuál es nuestra actitud hacia el pecado? ¿Qué sentimos cuando vemos pecado en nuestra vida? ¿Nos excusamos diciendo “soy humano no de piedra”? ¿Vemos al pecado como algo impuro, vil y sucio? ¿Sentimos amargura y pena cuando pecamos? ¿Nos hemos arrepentido y abandonado nuestros pecados? ¿Hay algún pecado que no queremos abandonar?
Debo decirle que el 99% de arrepentimiento conduce al infierno.
1Jn 1:6 (BLS) Si decimos que somos amigos de Dios y, al mismo tiempo, vivimos pecando, entonces resultamos ser unos mentirosos que no obedecen a Dios.
Decir que tenemos comunión con Dios, implica tener una participación de su naturaleza divina. Decir que tenemos comunión con Dios, es decir que tenemos la luz de Su Rostro.

Escuche el sermón en línea o descargarlo gratis desde: www.sermonaudio.com/bautistareformado