1. La doctrina es demasiado definida
¡Vamos… me refiero a que la Confesión Bautista de Londres de 1689 es de 40 páginas! Esta confesión no define a las doctrinas cruciales como la elección y la depravación tan ambiguamente que aun un arminiano podría afirmarlas.
2. La adoración es demasiado “regulada”
No hay iglesia para niños, no hay sermones para niños, no hay dramatizaciones, no hay especiales del coro, no hay un equipo de alabanzas, no hay cantatas del coro, no hay testimonios. De hecho, todo lo que cantan son salmos, himnos y canticos espirituales; las melodías son demasiado “cuadradas” que nunca serán cubiertas por ninguna estación de radio local que sea “pop”
3. Las expectativas son demasiado altas
Si usted falta a un servicio, alguien lo llamará a usted para preguntarle como está. La iglesia es tan pequeña que todo el mundo tiene que poner el hombro y hacer algo. Usted no puede desvanecerse en la nada. El pacto de membresía se toma demasiado en serio.
4. Los sermones son demasiado largos y complicados
La atención se centra siempre en el texto y no al azar sobre temas contemporáneos. No hay un bosquejo en power point o llenar los espacios en blanco del boletín. No puedo estar sin prestar atención, sino que tengo que pensar y seguir lo que se está diciendo.
5. Hacen mucho énfasis en el domingo como el Día del Señor
Si usted va a esta iglesia, probablemente va a terminar pasando casi todo su domingo en la adoración pública a Dios. Parece que ellos no toman en consideración la programación de los deportes profesionales de fin de semana cuando proyectan el calendario de la iglesia.
6. No hay suficiente “libertad” en el Espíritu
No hay personas hablando en lenguas, levantando sus manos mientras cantan coros de alabanza, dando profecías, “palabras de conocimiento” Es casi como si ellos creyeran que los dones y ministerios extraordinarios han cesado después del tiempo de los apóstoles, ¡y ahora todos ellos hablan acerca de cómo el Espíritu habla a través de las Escrituras!
7. Los líderes son muy fuertes y tienen demasiada autoridad
Seguro que la Biblia habla acerca de cómo los ancianos supuestamente deben liderar y alimentar al rebaño, ¿Pero que hay acerca de la democracia? Quiero decir, ¿no son todos los miembros ministros? Cualquiera debe ser capaz de predicar. Yo no creo que nadie deba ser capaz de decirme qué hacer o cómo vivir. Si los ministros cruzan la línea, necesitamos ponerlos en su lugar.
8. No hay suficientes programas
Quiero decir, básicamente, que todo lo que ese rebaño hace es reunirse en domingo para adorar, y a media semana para el estudio bíblico y la oración. ¿Dónde están los coros para los niños? ¿El grupo de jóvenes? ¿Los paseos para los miembros ancianos?, etc. ¡Ellos ni siquiera hacen escuela dominical o grupos pequeños! No es de extrañar que no crezcan.
9. Ellos no hacen llamamientos al altar
El servicio termina con la bendición en lugar de hacerlo con llamados al altar. No hay múltiples versos del himno “tal como soy” Ellos hablan acerca de predicar el evangelio como el medio preferente de evangelismo. Ellos no enseñan programas preparados cuidadosamente para la evangelización. Y ellos no corren para conseguir profesiones de fe o bautizar personas prematuramente.
10. Ellos enseñan que el compromiso con Cristo es aún más importante que el compromiso con la familia
Seguro, ellos enfatizan matrimonios fuertes, discipulado familiar, y adoración familiar; pero ellos tienen el valor de decir que si uno ama más a su familia que a Cristo, él no es digno de Cristo.
Yo creo que usted estaría de acuerdo conmigo que por todas estas razones arriba mencionadas, usted debería ser muy cuidadoso acerca de asistir o unirse a una iglesia bautista reformada.
Escrito por el pastor Jeffrey T. Riddle, pastor de la “Iglesia Bautista Reformada de Cristo” en Charlottesville, Virginia.
http://reformedbaptistfellowship.org/2012/03/24/top-ten-reasons-not-to-attend-or-join-a-reformed-baptist-church/
Artículos bíblicos en defensa de la sana doctrina, sostiene la confesión de fe 1689.
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miércoles, 6 de febrero de 2013
lunes, 13 de febrero de 2012
Refutando a la Teología Reformada Bautista
He visto que en google algunos hermanos están utilizando las palabras “refutando a la teología reformada bautista” (lo sé por que así llegan a mi blog). Lo que yo haría, en lugar de ellos, son dos cosas: Primeramente abriría la Biblia (no google) para escudriñar si las cosas que dicen o predican los bautistas reformados son en realidad la Palabra de Dios; (Debemos considerar que hay en el internet muchos que se hacen llamar “reformados” y no lo son) y, en segundo lugar buscaría un libro de teología, principalmente de los autores bautistas antiguos y de los puritanos, para conocer si esa interpretación corresponde a los 20 siglos de vida de la iglesia. ¿Quieren aprender leyendo 15 minutos en un blog, lo que a muchos nos ha tomado 5 años estudiando en las Escrituras y en la Teología Sistemática? Eso no es sabio, creo que eso es muy necio. (Este blog no tiene como propósito reemplazar el estudio diligente de la Palabra de Dios; ni un estudio responsable de la Teología Sistemática)
Amigo, amiga; mi consejo es que leas las Escrituras sin ningún prejuicio en tu mente; y que oigas las voces de los maestros del pasado que Dios los levantó como tales: Ef 4:11 “Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,”
También debes de ser bereano, no debes poner tu confianza en lo que un predicador predica; debes escudriñar las Escrituras y verificar en ellas lo que predicamos desde los púlpitos; incluyendo (principalmente) lo que yo predico y enseño. Así lo hicieron los de Berea con el apóstol Pablo, ¡cuanto más debe ser así con nosotros los que estamos en la posición de maestros! Ellos pensaron: “Sí, Pablo, ya nos dijiste que tú estuviste en el tercer cielo recibiendo palabras inefables del mismo Dios; pero voy a verificar en las Escrituras lo que tú enseñas” ¡Ese es el consejo de Dios para su pueblo redimido!
Muchos hablan mal de una o de otra doctrina por que así han escuchado de otros; pero ¿has estudiado esas doctrinas? ¿O solamente repites como un loro lo que otros ni siquiera han estudiado e investigado? Hch 17:11 “Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así” (Resalte usted “Para ver si estas cosas eran así”)
¿Hace usted lo que Dios le ordena por medio de Su Palabra? ¿Es usted un escudriñador? Si usted no lo hace de esa manera, déjeme decirle bajo la autoridad de las Escrituras que usted está en desobediencia abierta contra Dios.
Como testimonio personal le contaré que en los inicios de mi vida como creyente, de una lectura personal de las Escrituras, yo notaba que habían diferencias entre lo que el predicador predicaba y lo que yo entendía de la Biblia, yo no sabía cual era mi posición doctrinal, solamente sabía que la Escritura hablaba diferente de lo que yo escuchaba en los púlpitos; y así anduve poco mas de un año de mi vida como creyente. Hasta que un día cayó en mis manos, por la providencia de Dios, un libro de Charles Spurgeon, y yo dije ¡Este hombre entiende la Biblia igual que yo! Y desde ese día conocí como se llamaba la denominación a la que yo pertenecía. Soy cristiano primeramente, también soy bautista; y soy reformado. ¡Toda la gloria es para mi todo soberano Dios!
sábado, 21 de enero de 2012
La Cautividad Pelagiana de la Iglesia (Por R.C. Sproul)
Inmediatamente después que se inició la Reforma, en los primeros años después de que Martín Lutero clavará sus Noventa y Cinco Tesis sobre la puerta de la iglesia en Wittenburg, publicó algunos cortos panfletos sobre una variedad de temas. Uno de los más provocativos fue el titulado La Cautividad Babilónica de la Iglesia. En este libro Lutero miró en retrospectiva al período de la historia del Antiguo Testamento cuando Jerusalén fue destruida por los ejércitos invasores de Babilonia y la elite del pueblo fue llevada a la cautividad. Lutero en el siglo dieciséis tomó la imagen de la histórica cautividad babilónica y la reaplicó a esa era y habló acerca de la nueva cautividad babilónica de la iglesia. Habló de Roma como la nueva Babilonia que aprisionó el Evangelio cautivándolo con su rechazó del entendimiento bíblico de la justificación. Puede entender cuan fiera era la controversia, cuan polémico sería este título en este período, al decir que la Iglesia no simplemente había errado o extraviado, sino había caído, y que ésta es en realidad ahora Babilonia; que está en un cautiverio pagano.
A menudo he pensado que si Lutero viviera hoy y viniera a nuestra cultura y echara una mirada, no en la comunidad de la iglesia liberal, sino en las iglesias evangélicas, ¿qué podría decir? ¡Oh claro!, no puedo responder esta pregunta con ningún tipo de autoridad definitiva, pero pienso que sería esto: Si Martín Lutero viviera hoy y tomara su pluma para escribir, el libro que podría escribir en nuestro tiempo sería titulado La Cautividad Pelagiana de la Iglesia Evangélica.
Lutero vio la doctrina de la justificación como el combustible de un profundo problema teológico. Él escribió extensamente acerca de éste en La Esclavitud de la Voluntad. Cuando miramos a la Reforma y vemos las solas de la Reforma -Sola Scriptura, Sola Fide, Solus Christus, Soli Deo gloria, Sola gratia- Lutero estaba convencido que el verdadero punto de la Reforma era el tema de la gracia; y que el subrayar la doctrina de solo fide, justificación sólo por fe, estaba precedida por un compromiso con sola gratia, el concepto de la justificación sólo por gracia.
En la edición de Fleming Revell de La Esclavitud de la Voluntad, los traductores J. I. Packer y O. R. Johnston, incluyeron una introducción teológica e histórica extensa y confrontante para este libro. El siguiente párrafo es parte del fin de esta introducción:
Estas cosas necesitan ser consideradas por los protestantes de hoy. ¿Con qué derecho podemos llamarnos a nosotros mismos hijos de la Reforma? Mucho del Protestantismo moderno ni podría llamarse Reformado o aún ser reconocido por los Reformadores pioneros. La Esclavitud de la voluntad coloca ante nosotros lo que ellos creían acerca de la salvación de la humanidad perdida. A la luz de esto, estamos obligados a preguntar si la cristiandad protestante no ha vendido su legado entre los días de Lutero y los nuestros. ¿No tiene el Protestantismo de hoy más de Erasmianismo que de Luterano? ¿A menudo no hemos tratado de minimizar y opacar las diferencias doctrinales en nombre de la paz entre grupos? ¿Somos inocentes de la indiferencia doctrinal, la cual Lutero atribuyó a Erasmo? ¿Permanecemos creyendo que la doctrina importa? [1]
Históricamente, apegándose a los hechos es claro que Lutero, Calvino, Zwinglio y todos los principales teólogos protestantes de la primera época de la Reforma sostuvieron en esto exactamente el mismo punto de vista. Sobre otros puntos tuvieron diferencias. Pero en la afirmación de la incapacidad del hombre en el pecado y la soberanía de Dios en la gracia, fueron enteramente uno. Para todos ellos éstas doctrinas fueron la pura esencia de la fe cristiana. Un editor moderno de las obras de Lutero dice esto:
Quienquiera que cierre este libro sin haber reconocido que la teología Evangélica se sostiene o cae con la doctrina de la esclavitud de la voluntad lo ha leído en vano. La doctrina de la justificación gratuita por la fe sola, la cual llegó a estar en el centro de la tormenta de mucha de la controversia durante el período de la Reforma, es a menudo considerada como el corazón de la teología de los Reformadores, pero esto no es preciso. La verdad es que su pensamiento estaba realmente centrado sobre el argumento de Pablo, que fue hecho eco por Agustín y otros, que la salvación de los pecadores es totalmente sólo por la gracia libre y soberana, y que la doctrina de la justificación por fe fue importante para ellos porque salvaguardaba el principio de la gracia soberana. La soberanía de la gracia encontraba expresión en un nivel más profundo de su pensamiento al descansar en la doctrina de la regeneración monergista. [2]
Esto quiere decir, que la fe que recibe a Cristo para justificación es en sí misma el libre don del Dios soberano. El principio de sola fide no es correctamente entendido hasta que es visto como afianzado al principio más amplio de sola gratia. ¿Cuál es el origen de la fe? ¿Es la fe el don de Dios, indicando por tanto que la justificación es recibida por la dádiva de Dios, o es ésta una condición de la justificación la cual es dejada para que el hombre la cumpla? ¿Puede percibir la diferencia? Déjame ponerla en términos simples. Escuché recientemente a un evangelista decir, “Aunque Dios llevó a cabo miles de pasos para alcanzarte y redimirte, sin embargo el punto culminante es que debes llevar a cabo el paso decisivo para ser salvo”. Considera la declaración que ha sido hecha por el más amado líder evangélico de América del siglo veinte, Billy Graham, quien dice con gran pasión, “Dios hace el noventa y nueve por ciento de ello, pero todavía debes hacer el último uno por ciento.”
¿Qué es pelagianismo?
Ahora, regresemos brevemente a mi título, “La cautividad pelagiana de la iglesia”. ¿De qué estamos hablando?
Pelagio fue un monje quien vivió en Bretaña en el siglo quinto. Él fue contemporáneo del más grande teólogo del primer milenio de la historia de la iglesia si es que no de todo el tiempo, Aurelio Agustín, obispo de Hipona en el Norte de África. Nosotros hemos escuchado de San Agustín, de sus grandes obras de teología, de su Ciudad de Dios, de sus Confesiones, las cuales permanecen como clásicos del Cristianismo.
Agustín, además de ser un teólogo titánico y tener un intelecto prodigioso, fue también un hombre de profunda espiritualidad y oración. En una de sus oraciones famosas, Agustín hizo a Dios un aparente daño, en una declaración inocente en la cual dice: “Oh Dios, ordena lo que quieras, y concédeme hacer lo que ordenas”. Ahora, ¿Quería Agustín que te diera una apoplejía al escuchar una oración como esta? Como ciertamente le dio a Pelagio, el monje inglés que se atravesó en su trayectoria. Cuando escuchó esto, protestó vociferando, aun apelando a Roma para conseguir que esta oración de la pluma de Agustín fuera censurada. Porque he aquí, él dijo: “¿Estás diciendo Agustín, que Dios tiene el derecho inherente de ordenar cualquier cosa que desee de sus criaturas? Nadie va a disputar eso. Dios inherentemente, como creador del cielo y la tierra, tiene el derecho a imponer obligaciones sobre sus criaturas y decir, debes hacer esto y no debes hacer eso.” La expresión ‘ordena cualquier cosa que quieras’ es una oración perfectamente legítima.”
Es la segunda parte de la oración la que Pelagio aborrecía, cuando Agustín dijo, “y concédeme hacer lo que ordenas.” Él dijo, “¿De qué estás hablando? Si Dios es justo, si Dios recto y Dios es santo, y Dios ordena de la criatura hacer algo, ciertamente que la criatura debe tener el poder en sí misma, la habilidad moral en sí misma, para llevarla a cabo o Dios nunca demandaría esto en primer lugar”. Ahora esto tiene sentido, ¿no es así? Lo que Pelagio estaba diciendo es que la responsabilidad moral siempre y en todo lugar implica capacidad moral o sencillamente habilidad moral. Entonces, ¿Por qué deberíamos orar, “Dios concédeme, dame el don de ser capaz de hacer lo que me ordenas que haga?” Pelagio vio en esta declaración una sombra que estaba siendo puesta sobre la integridad de Dios mismo, quién requería responsabilidad de la gente para hacer algo que no podían hacer.
Por ello, en el debate consecuente, Agustín dejó claro que en la creación, Dios no mandó a Adán y Eva nada que fueran incapaces de hacer. Pero una vez que la trasgresión entró y la humanidad llegó a estar caída, la ley de Dios no fue cancelada ni Dios la ajustó rebajando sus requerimientos santos para acomodarlos a la débil, condición caída de su creación. Dios castigó a su creación al descargar sobre ellos el juicio del pecado original, por lo que cada uno que nace en este mundo después de Adán y Eva, nace ya muerto en pecado. El pecado original no es el primer pecado. Este es el resultado del primer pecado; se refiere a nuestra corrupción inherente, por la cual nacemos en pecado, y en pecado nos concibió nuestra madre. No nacemos en un estado neutral de inocencia, sino que nacemos en una condición pecaminosa y caída. Prácticamente cada iglesia dentro del histórico Concilio Mundial de Iglesias en algún punto de su historia y en el desarrollo de su credo articula algún tipo de doctrina del pecado original. Así que, es claro para la revelación bíblica, que se tendría que repudiar el punto de vista bíblico de la humanidad para negar el pecado original como un todo.
Este es precisamente el punto que estuvo en la batalla entre Agustín y Pelagio en el siglo quinto. Pelagio dijo que no hay tal cosa como pecado original. El pecado de Adán afectó a Adán y solamente a Adán. No hay trasmisión o trasferencia de culpa o caída o corrupción a la progenie de Adán y Eva. Cada uno es nacido en el mismo estado de inocencia en el cual Adán y Eva fueron creados. Además él dijo, es posible para una persona vivir una vida de obediencia a Dios, una vida de perfección moral, sin ninguna ayuda de Jesús ni de la gracia de Dios. Pelagio dijo que la gracia-y he aquí la distinción clave- facilita la justicia. ¿Qué significado tiene “facilita?” Esta ayuda, ésta hace más fácil, hace más sencilla, pero usted no tiene que tenerla. Usted puede estar perfectamente sin ella. Pelagio declaró aún más, que no es solamente posible de manera teórica para algunos individuos vivir una vida perfecta sin la asistencia de la gracia divina, sino que de hecho hay personas que lo hacen. Agustín dijo, “No, no, no, no... nosotros estamos por naturaleza infectados por el pecado, hasta las profundidades y raíz de nuestro ser- a tal punto que no hay ser humano que tenga el poder moral para inclinarse a sí mismo y cooperar con la gracia de Dios. La voluntad humana, como resultado del pecado original, permanece sin tener el poder de escoger, sino que es esclava de sus malos deseos e inclinaciones. La condición de la humanidad caída es tal que Agustín podía describirla como incapacidad para no pecar. En términos sencillos, lo que Agustín estaba diciendo es que en la Caída, el hombre perdió la capacidad para hacer las cosas de Dios y quedó cautivo a sus propias inclinaciones malvadas.
En el siglo quinto la iglesia condenó a Pelagio como herético. El Pelagianismo fue condenado en el Concilio de Orange, y fue condenado de nuevo en el Concilio de Florencia, el Concilio de Cartago, y también irónicamente, en el Concilio de Trento en el siglo dieciséis en los primeros tres anatemas de los Cánones de la Sexta Sesión. Por lo tanto, consistentemente a través de la historia de la Iglesia se ha condenado firme y completamente el Pelagianismo- porque el Pelagianismo niega la caída de nuestra naturaleza; éste niega la doctrina del pecado original.
Ahora, que es el llamado semi-Pelagianismo, como el prefijo “semi” sugiere, era algo posicionado en medio del pleno Agustinianismo y el pleno Pelagianismo. El semi-Pelagianismo dice esto: sí, hubo una caída; sí hay tal cosa como pecado original; sí, la constitución de la naturaleza humana ha sido cambiada por este estado de corrupción y todas las partes de nuestra humanidad han sido significativamente debilitadas por la caída, a tal punto que sin la asistencia de la gracia divina ninguno puede tener la posibilidad de ser redimido, por consiguiente la gracia no es únicamente útil sino necesaria para la salvación. Pero, aún cuando estamos tan caídos que no podemos ser salvos sin la gracia, no estamos tan caídos que no podamos tener la capacidad para aceptar o rechazar la gracia cuando nos es ofrecida. La voluntad está debilitada pero no es esclava. Hay remanentes en el centro de nuestro ser, una isla de justicia que permanece intocable por la caída. Es la respuesta de esta pequeña isla de justicia, ésta pequeña pieza de bondad que está intacta en el alma o en la voluntad lo que hace la diferencia determinante entre el cielo o el infierno. Es esta pequeña isla que debe ser ejercida cuando Dios lleva a cabo sus miles de pasos para alcanzarnos, pero en el análisis final es un paso que debemos tomar el que determina ya sea el cielo o bien el infierno, el ejercitar ésta pequeña isla de justicia que está en el centro de nuestro ser o no hacerlo.
Agustín no reconoció esta pequeña isla ni aún como un arrecife de coral en el Pacífico sur. Él dijo que ésta era una isla mitológica, que la voluntad estaba esclava, y que el hombre estaba muerto en sus delitos y pecados.
Irónicamente, la Iglesia condenó el semi-Pelagianismo tan vehementemente como lo hizo cuando condenó el Pelagianismo original. Pasado el tiempo usted llega al siglo dieciséis y lee el entendimiento Católico de lo que sucede en la salvación, y la iglesia ha repudiado básicamente lo que Agustín enseñó y también lo que Aquino enseñó. La Iglesia concluyó que hay remanentes de esta libertad que están intactos en la voluntad humana y que el hombre debe cooperar con -y asentir con- la gracia precedente que es ofrecida a ellos por Dios. Si ejercemos esta voluntad, si ejercemos una cooperación con cualquiera de los poderes que en nosotros han sido dejados, seremos salvos. Y por lo tanto en el siglo dieciséis la Iglesia volvió a abrazar el semi-Pelagianismo.
En el tiempo de la Reforma, todos los reformadores estaban de acuerdo en un punto: la incapacidad moral de los seres humanos caídos para inclinarse a sí mismos a las cosas de Dios; que toda la gente, en el orden para ser salvas, estaban totalmente dependientes, no noventa y nueve por ciento, sino un cien por ciento dependientes de la obra de regeneración monergista como primer paso para venir a la fe, y que la fe es en sí misma un don de Dios. La fe no es lo que estamos ofreciendo para la salvación y que naceremos de nuevo si escogemos creer. Sino que no podemos ni aún creer hasta que Dios en su gracia y en su misericordia primero cambia la disposición de nuestras almas a través de su obra soberana de regeneración. En otras palabras, en lo que todos los reformadores estuvieron de acuerdo fue con, que a menos que un hombre nazca de nuevo, no puede ni ver el reino de Dios, ni puede entrar en él. Tal como Jesús dijo en Juan capítulo seis, “Ninguno puede venir a mí, a menos que le sea dado por mi Padre”, la condición necesaria para la fe y la salvación de cualquiera persona es la regeneración.
Los Evangélicos y la Fe
El Evangelicalismo moderno casi uniformemente y universalmente enseña que en el orden para que una persona sea nacida de nuevo, debe primero ejercer fe. Tienes que escoger nacer de nuevo. ¿No es ésto lo que escuchas? En una encuesta de George Barna, más del setenta y cinco por ciento de “cristianos evangélicos profesantes” en América expresaron la creencia que el hombre es básicamente bueno. Y más del ochenta por ciento articularon el punto de vista que Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos. Estas posiciones -déjeme decirlo de manera negativa- ninguna de estas posiciones son semi-Pelagianas. Ambas son Pelagianas. El decir que somos básicamente buenos es un punto de vista Pelagiano. Yo estaría dispuesto a asumir que en casi un treinta por ciento de la gente quien está leyendo este tema, y probablemente más, si realmente examinamos su pensamiento con detenimiento, encontraremos que en sus corazones está latiendo el Pelagianismo. Estamos plagados con él. Estamos rodeados por él. Estamos inmersos en él. Lo escuchamos cada día. Lo escuchamos cada día en la cultura secular, lo escuchamos cada día en la televisión y la radio cristiana.
En el siglo diecinueve, hubo un predicador quien llegó a ser muy popular en América, escribió un libro de teología, que surgió de su propia formación en leyes, en el cual no abrevió su Pelagianismo. Él rechazó no sólo el Agustinianismo, sino también rechazó el semi-Pelagianismo y sostuvo claramente la posición Pelagiana sin encubrirla, diciendo en términos no inciertos, sin ambigüedad, que no había Caída y que no había tal cosa como pecado original. Este hombre vino a atacar cruelmente la doctrina de la expiación sustitutiva de Cristo, y además de eso, repudió tan clara y tan fuertemente como pudo la doctrina de la justificación por la sola fe por medio de la imputación de la justicia de Cristo. La tesis básica de este hombre fue, no necesitamos la imputación de la justicia de Cristo porque tenemos la capacidad en y de nosotros mismos para llegar a ser justos. Su nombre: Carlos Finney, uno de los más respetados evangelistas de América. Ahora, si Lutero estaba correcto en decir que la sola fide es el artículo sobre el cual la iglesia se sostiene o cae, si lo que los reformadores dijeron es que la justificación por la fe sola es una verdad esencial del Cristianismo, quienes además argüían que la expiación sustitutiva es una verdad esencial del Cristianismo; si ellos estaban en lo correcto en su evaluación de que estas doctrinas son verdades esenciales del Cristianismo, la única conclusión a la que podemos llegar es que Carlos Finney no era Cristiano. Yo leo sus escritos y digo, “no veo cómo alguna persona cristiana pudiera escribir esto.” Y aun, él está en el Salón de la Fama del Cristianismo Evangélico de América. Él es el santo patrón del Evangelicalismo del siglo veinte. Y él no es semi-Pelagiano; él es descarado en su Pelagianismo.
La Isla de Justicia
Una cosa es clara: puedes ser pelagiano puro y ser bienvenido por completo en el movimiento evangélico de hoy. Esto no es simplemente que el camello metió su nariz en la tienda; no solamente es que está dentro de la tienda- sino que ha sacado al propietario de la tienda. El Evangelicalismo moderno mira hoy con suspicacia a la teología Reformada, la cual llegado a ser colocada como ciudadano de tercera clase del Evangelicalismo. Ahora, usted dice, “Espera un minuto R. C. No encierres a todos en el argumento del Pelagianismo extremo, después de todo, Billy Graham y el resto de las personas están diciendo que hubo una Caída; que debes tener la gracia; que hay tal cosa como pecado original; y los semi-Pelagianos no están de acuerdo con el simplista y optimista punto de vista acerca de la no caída naturaleza humana de Pelagio.” Y esto es verdad. No cuestionaré acerca de ello. Pero es esta pequeña isla de justicia donde el hombre todavía tiene la habilidad, en y de sí mismo, para retornar, cambiar, inclinar, disponer, y abrazar la oferta de la gracia, que revela por qué históricamente el semi-Pelagianismo no es llamado semi-Agustinianismo, sino semi-Pelagianismo, éste realmente nunca escapa a la idea central de la esclavitud del alma, la cautividad del corazón humano en pecado, que no está simplemente infectado por una enfermedad que puede ser mortífera si es dejada sin tratamiento, sino que es mortal.
Escuché a un evangelista usar dos analogías para describir lo que sucede en nuestra redención. Él dijo, el pecado tiene tal fortaleza sobre nosotros, un estrangulamiento, que es semejante a una persona quien no puede nadar, quien cae por la borda en un mar furioso, y es la tercera vez que se sumerge y únicamente las puntas de sus dedos permanecen fuera del agua; y a menos que alguien intervenga a rescatarle, no tiene esperanza de sobrevivir, su muerte es cierta. Y a menos que Dios le tire un salvavidas, no puede ser rescatado. Y Dios no solamente le debe tirar un salvavidas en cualquiera área donde él se encuentra, sino que el salvavidas tiene que caerle en el lugar correcto donde sus dedos permanecen extendidos fuera del agua, y acertarle de tal manera que pueda sostenerlo. El salvavidas tiene que haber sido tirado perfectamente. Pero todavía este hombre se ahogará a menos que lo tome con sus dedos y los sostenga alrededor del salvavidas, entonces Dios le rescatará. Si esta pequeña acción no es hecha, él ciertamente perecerá.
La otra analogía es esta: Un hombre esta terriblemente débil, enfermo de muerte, yaciendo en su cama de hospital con un padecimiento que es terminal. No hay manera que pueda curarse a menos que alguien externo venga con una cura, una medicina que curará su enfermedad fatal. Y Dios tiene la cura y camina hacia el cuarto con la medicina. Pero el hombre está tan débil que no puede tomarse la medicina por sí mismo; Dios tiene que ponerla en la cuchara. El hombre está tan enfermo que se halla casi en un estado comatoso. El no puede ni siquiera abrir su boca, y Dios tiene que inclinarse y abrirle la boca. Dios coloca la cuchara en los labios del hombre, sin embargo el hombre todavía tiene que tomarla.
Ahora, si vamos a usar analogías, usemos las adecuadas. El hombre no se está sumergiendo por tercera vez; él está tan frío como una piedra en el fondo del mar. Ése es el lugar donde usted estuvo cuando una vez estaba muerto en sus delitos y pecados y andaba conforme a la corriente de este mundo, de acuerdo con el príncipe de la potestad del aire. Y cuando estaba muerto Dios le dio vida juntamente con Cristo. Dios se sumergió al fondo del mar y tomando este cadáver sopló el aliento de su vida en él y lo resucitó de la muerte. Y no es que usted estaba en la cama del hospital con cierta enfermedad, más bien, cuando usted nació, llegó muerto. Esto es lo que la Biblia dice: que estamos muertos moralmente.
¿Tenemos nosotros una voluntad? Sí, oh claro que la tenemos. Calvino dijo, si quieres decir por libre albedrío una facultad de escoger aquello que tienes el poder en ti mismo, de escoger lo que deseas, entonces tenemos libre albedrío. Si quieres decir por libre albedrío la capacidad de los seres humanos caídos para inclinarse a sí mismos y ejercer la voluntad para escoger las cosas de Dios sin la previa obra monergista de regeneración, entonces, Calvino dijo, libre albedrío es un término exorbitantemente grandioso para aplicarlo al ser humano.
La doctrina semi-Pelagiana del libre albedrío que prevalece en el mundo evangélico de hoy es un punto de vista pagano que niega la cautividad del corazón humano en el pecado. Esta visión desestima el dominio que el pecado tiene sobre nosotros.
Ninguno de nosotros quiere ver las cosas tan mal como son realmente. La doctrina bíblica de la corrupción humana es dura. No escuchamos al Apóstol Pablo decir, “Usted sabe, es triste que tengamos tal cosa como pecado en el mundo; ninguno es perfecto. Pero estemos de buen ánimo, somos básicamente buenos.” ¿Puede ver que aún una lectura superficial de la Escritura niega esto?
Ahora, regresemos a Lutero. ¿Cuál es el origen y la posición de la fe? ¿Es la fe el don de Dios significando con ello que la justificación es recibida por la dádiva de Dios? O ¿Es una condición de la justificación, la cual tenemos que cumplir? ¿Es su fe una obra? ¿Es ésta la única obra que Dios le deja hacer? Recientemente tuve una discusión con algunas personas en Gran Rapids, Michigan. Estaba hablando sobre sola gratia, y una de las personas estaba en desacuerdo. Él dijo, “¿Estás tratando de decirme que en conclusión es Dios quien soberanamente regenera o no el corazón?”
Y le dije, “Sí”; y él estuvo aún más en desacuerdo por esto. Le dije, “Déjame preguntarte esto: ¿Eres cristiano?
Él dijo, “Sí.”
Le dije, “¿Tienes amigos que no son cristianos?”
Él dijo, “¡Oh!, claro que sí.”
Le dije, “¿Por qué eres cristiano y tus amigos no lo son? ¿Es por qué eres más justo que ellos? Él no era estúpido. El no iba a decir, “¡Oh! claro es porque soy más justo. Yo hice la cosa correcta y mis amigos no”. Él sabía a donde quería llegar con esta pregunta.
Y él dijo, “Oh, no, no, no.”
Le dije, “Dime por qué. ¿Es por qué eres más inteligente que tus amigos?
Y él dijo, “No.”
Sin embargo el no estaba de acuerdo que al final, el punto decisivo era la gracia de Dios. El no quería venir a esto. Y después de discutir por quince minutos, él dijo, “ESTA BIEN, te lo diré. Soy un cristiano porque hice la cosa correcta, tuve la respuesta correcta y mis amigos no lo hicieron”.
¿En qué estaba confiando esta persona para su salvación? No en sus obras en general, sino en una obra que había hecho. Y él era un protestante, un evangélico. Pero su punto de vista de la salvación no era diferente del punto de vista Romano.
La Soberanía de Dios en la Salvación
Este es el punto: ¿Es la fe una parte del don de Dios en la salvación? O ¿Es ésta tu propia contribución a la salvación? ¿Es nuestra salvación totalmente de Dios o depende finalmente de algo que hagamos por nosotros mismos?
Aquellos quienes dicen esto último, que finalmente depende de algo que hagamos por nosotros mismos, por consiguiente niegan la absoluta incapacidad de la humanidad en el pecado y afirman con ello una forma de semi-Pelagianismo que es cierta después de todo. No es de maravillarse que más tarde la teología Reformada condenara el Arminianismo en su esencia, porque en principio, ambos regresan a Roma. En efecto, éste torna la fe en una obra meritoria, y es un rechazo de la Reforma porque niega la soberanía de Dios en la salvación de los pecadores, la cual fue el principio teológico y religioso más arraigado del pensamiento de los reformadores. El Arminianismo era sin lugar a dudas, a los ojos de los Reformados, una renunciación del Cristianismo del Nuevo Testamento a favor del Judaísmo del Nuevo Testamento. En esencia confiar en la fe de uno mismo no es diferente que confiar en las obras de uno mismo, y el uno es tan sub-cristiano y anti-cristiano como el otro. A la luz de lo que Lutero le dice a Erasmo no hay duda que tenemos que ratificar este juicio.
Y aunque este punto de vista es el que predomina en las encuestas de hoy en la mayoría de los círculos evangélicos profesantes y así como el semi-Pelagianismo es en esencia simplemente una versión ligeramente velada del Pelagianismo verdadero, de igual manera éste es el mismo que prevalece en la iglesia, y no sé qué pasará. Sin embargo, si sé que no sucederá: no tendremos una nueva Reforma. Hasta que nos humillemos y entendamos que ningún hombre es una isla y que ningún hombre tiene una isla de justicia, que somos completamente dependientes de la pura gracia de Dios para nuestra salvación, no empezaremos a descansar sobre la gracia y a regocijarnos en la grandeza de la soberanía de Dios, hasta que no desechemos la influencia pagana del humanismo que exalta y coloca al hombre en el centro de la religión. Hasta que esto suceda no tendremos una nueva Reforma, porque en el corazón de la enseñanza Reformada está el lugar central de la adoración y gratitud dadas a Dios y sólo a Dios. Soli Deo gloria: solamente a Dios la gloria.
[1] J. I. Packer and O. R. Johnston, “Introduction” to the The Bondage of the Will (Old Tappan, NJ, Fleming Revell, 1957, 59-60
[2] Ibid
A menudo he pensado que si Lutero viviera hoy y viniera a nuestra cultura y echara una mirada, no en la comunidad de la iglesia liberal, sino en las iglesias evangélicas, ¿qué podría decir? ¡Oh claro!, no puedo responder esta pregunta con ningún tipo de autoridad definitiva, pero pienso que sería esto: Si Martín Lutero viviera hoy y tomara su pluma para escribir, el libro que podría escribir en nuestro tiempo sería titulado La Cautividad Pelagiana de la Iglesia Evangélica.
Lutero vio la doctrina de la justificación como el combustible de un profundo problema teológico. Él escribió extensamente acerca de éste en La Esclavitud de la Voluntad. Cuando miramos a la Reforma y vemos las solas de la Reforma -Sola Scriptura, Sola Fide, Solus Christus, Soli Deo gloria, Sola gratia- Lutero estaba convencido que el verdadero punto de la Reforma era el tema de la gracia; y que el subrayar la doctrina de solo fide, justificación sólo por fe, estaba precedida por un compromiso con sola gratia, el concepto de la justificación sólo por gracia.
En la edición de Fleming Revell de La Esclavitud de la Voluntad, los traductores J. I. Packer y O. R. Johnston, incluyeron una introducción teológica e histórica extensa y confrontante para este libro. El siguiente párrafo es parte del fin de esta introducción:
Estas cosas necesitan ser consideradas por los protestantes de hoy. ¿Con qué derecho podemos llamarnos a nosotros mismos hijos de la Reforma? Mucho del Protestantismo moderno ni podría llamarse Reformado o aún ser reconocido por los Reformadores pioneros. La Esclavitud de la voluntad coloca ante nosotros lo que ellos creían acerca de la salvación de la humanidad perdida. A la luz de esto, estamos obligados a preguntar si la cristiandad protestante no ha vendido su legado entre los días de Lutero y los nuestros. ¿No tiene el Protestantismo de hoy más de Erasmianismo que de Luterano? ¿A menudo no hemos tratado de minimizar y opacar las diferencias doctrinales en nombre de la paz entre grupos? ¿Somos inocentes de la indiferencia doctrinal, la cual Lutero atribuyó a Erasmo? ¿Permanecemos creyendo que la doctrina importa? [1]
Históricamente, apegándose a los hechos es claro que Lutero, Calvino, Zwinglio y todos los principales teólogos protestantes de la primera época de la Reforma sostuvieron en esto exactamente el mismo punto de vista. Sobre otros puntos tuvieron diferencias. Pero en la afirmación de la incapacidad del hombre en el pecado y la soberanía de Dios en la gracia, fueron enteramente uno. Para todos ellos éstas doctrinas fueron la pura esencia de la fe cristiana. Un editor moderno de las obras de Lutero dice esto:
Quienquiera que cierre este libro sin haber reconocido que la teología Evangélica se sostiene o cae con la doctrina de la esclavitud de la voluntad lo ha leído en vano. La doctrina de la justificación gratuita por la fe sola, la cual llegó a estar en el centro de la tormenta de mucha de la controversia durante el período de la Reforma, es a menudo considerada como el corazón de la teología de los Reformadores, pero esto no es preciso. La verdad es que su pensamiento estaba realmente centrado sobre el argumento de Pablo, que fue hecho eco por Agustín y otros, que la salvación de los pecadores es totalmente sólo por la gracia libre y soberana, y que la doctrina de la justificación por fe fue importante para ellos porque salvaguardaba el principio de la gracia soberana. La soberanía de la gracia encontraba expresión en un nivel más profundo de su pensamiento al descansar en la doctrina de la regeneración monergista. [2]
Esto quiere decir, que la fe que recibe a Cristo para justificación es en sí misma el libre don del Dios soberano. El principio de sola fide no es correctamente entendido hasta que es visto como afianzado al principio más amplio de sola gratia. ¿Cuál es el origen de la fe? ¿Es la fe el don de Dios, indicando por tanto que la justificación es recibida por la dádiva de Dios, o es ésta una condición de la justificación la cual es dejada para que el hombre la cumpla? ¿Puede percibir la diferencia? Déjame ponerla en términos simples. Escuché recientemente a un evangelista decir, “Aunque Dios llevó a cabo miles de pasos para alcanzarte y redimirte, sin embargo el punto culminante es que debes llevar a cabo el paso decisivo para ser salvo”. Considera la declaración que ha sido hecha por el más amado líder evangélico de América del siglo veinte, Billy Graham, quien dice con gran pasión, “Dios hace el noventa y nueve por ciento de ello, pero todavía debes hacer el último uno por ciento.”
¿Qué es pelagianismo?
Ahora, regresemos brevemente a mi título, “La cautividad pelagiana de la iglesia”. ¿De qué estamos hablando?
Pelagio fue un monje quien vivió en Bretaña en el siglo quinto. Él fue contemporáneo del más grande teólogo del primer milenio de la historia de la iglesia si es que no de todo el tiempo, Aurelio Agustín, obispo de Hipona en el Norte de África. Nosotros hemos escuchado de San Agustín, de sus grandes obras de teología, de su Ciudad de Dios, de sus Confesiones, las cuales permanecen como clásicos del Cristianismo.
Agustín, además de ser un teólogo titánico y tener un intelecto prodigioso, fue también un hombre de profunda espiritualidad y oración. En una de sus oraciones famosas, Agustín hizo a Dios un aparente daño, en una declaración inocente en la cual dice: “Oh Dios, ordena lo que quieras, y concédeme hacer lo que ordenas”. Ahora, ¿Quería Agustín que te diera una apoplejía al escuchar una oración como esta? Como ciertamente le dio a Pelagio, el monje inglés que se atravesó en su trayectoria. Cuando escuchó esto, protestó vociferando, aun apelando a Roma para conseguir que esta oración de la pluma de Agustín fuera censurada. Porque he aquí, él dijo: “¿Estás diciendo Agustín, que Dios tiene el derecho inherente de ordenar cualquier cosa que desee de sus criaturas? Nadie va a disputar eso. Dios inherentemente, como creador del cielo y la tierra, tiene el derecho a imponer obligaciones sobre sus criaturas y decir, debes hacer esto y no debes hacer eso.” La expresión ‘ordena cualquier cosa que quieras’ es una oración perfectamente legítima.”
Es la segunda parte de la oración la que Pelagio aborrecía, cuando Agustín dijo, “y concédeme hacer lo que ordenas.” Él dijo, “¿De qué estás hablando? Si Dios es justo, si Dios recto y Dios es santo, y Dios ordena de la criatura hacer algo, ciertamente que la criatura debe tener el poder en sí misma, la habilidad moral en sí misma, para llevarla a cabo o Dios nunca demandaría esto en primer lugar”. Ahora esto tiene sentido, ¿no es así? Lo que Pelagio estaba diciendo es que la responsabilidad moral siempre y en todo lugar implica capacidad moral o sencillamente habilidad moral. Entonces, ¿Por qué deberíamos orar, “Dios concédeme, dame el don de ser capaz de hacer lo que me ordenas que haga?” Pelagio vio en esta declaración una sombra que estaba siendo puesta sobre la integridad de Dios mismo, quién requería responsabilidad de la gente para hacer algo que no podían hacer.
Por ello, en el debate consecuente, Agustín dejó claro que en la creación, Dios no mandó a Adán y Eva nada que fueran incapaces de hacer. Pero una vez que la trasgresión entró y la humanidad llegó a estar caída, la ley de Dios no fue cancelada ni Dios la ajustó rebajando sus requerimientos santos para acomodarlos a la débil, condición caída de su creación. Dios castigó a su creación al descargar sobre ellos el juicio del pecado original, por lo que cada uno que nace en este mundo después de Adán y Eva, nace ya muerto en pecado. El pecado original no es el primer pecado. Este es el resultado del primer pecado; se refiere a nuestra corrupción inherente, por la cual nacemos en pecado, y en pecado nos concibió nuestra madre. No nacemos en un estado neutral de inocencia, sino que nacemos en una condición pecaminosa y caída. Prácticamente cada iglesia dentro del histórico Concilio Mundial de Iglesias en algún punto de su historia y en el desarrollo de su credo articula algún tipo de doctrina del pecado original. Así que, es claro para la revelación bíblica, que se tendría que repudiar el punto de vista bíblico de la humanidad para negar el pecado original como un todo.
Este es precisamente el punto que estuvo en la batalla entre Agustín y Pelagio en el siglo quinto. Pelagio dijo que no hay tal cosa como pecado original. El pecado de Adán afectó a Adán y solamente a Adán. No hay trasmisión o trasferencia de culpa o caída o corrupción a la progenie de Adán y Eva. Cada uno es nacido en el mismo estado de inocencia en el cual Adán y Eva fueron creados. Además él dijo, es posible para una persona vivir una vida de obediencia a Dios, una vida de perfección moral, sin ninguna ayuda de Jesús ni de la gracia de Dios. Pelagio dijo que la gracia-y he aquí la distinción clave- facilita la justicia. ¿Qué significado tiene “facilita?” Esta ayuda, ésta hace más fácil, hace más sencilla, pero usted no tiene que tenerla. Usted puede estar perfectamente sin ella. Pelagio declaró aún más, que no es solamente posible de manera teórica para algunos individuos vivir una vida perfecta sin la asistencia de la gracia divina, sino que de hecho hay personas que lo hacen. Agustín dijo, “No, no, no, no... nosotros estamos por naturaleza infectados por el pecado, hasta las profundidades y raíz de nuestro ser- a tal punto que no hay ser humano que tenga el poder moral para inclinarse a sí mismo y cooperar con la gracia de Dios. La voluntad humana, como resultado del pecado original, permanece sin tener el poder de escoger, sino que es esclava de sus malos deseos e inclinaciones. La condición de la humanidad caída es tal que Agustín podía describirla como incapacidad para no pecar. En términos sencillos, lo que Agustín estaba diciendo es que en la Caída, el hombre perdió la capacidad para hacer las cosas de Dios y quedó cautivo a sus propias inclinaciones malvadas.
En el siglo quinto la iglesia condenó a Pelagio como herético. El Pelagianismo fue condenado en el Concilio de Orange, y fue condenado de nuevo en el Concilio de Florencia, el Concilio de Cartago, y también irónicamente, en el Concilio de Trento en el siglo dieciséis en los primeros tres anatemas de los Cánones de la Sexta Sesión. Por lo tanto, consistentemente a través de la historia de la Iglesia se ha condenado firme y completamente el Pelagianismo- porque el Pelagianismo niega la caída de nuestra naturaleza; éste niega la doctrina del pecado original.
Ahora, que es el llamado semi-Pelagianismo, como el prefijo “semi” sugiere, era algo posicionado en medio del pleno Agustinianismo y el pleno Pelagianismo. El semi-Pelagianismo dice esto: sí, hubo una caída; sí hay tal cosa como pecado original; sí, la constitución de la naturaleza humana ha sido cambiada por este estado de corrupción y todas las partes de nuestra humanidad han sido significativamente debilitadas por la caída, a tal punto que sin la asistencia de la gracia divina ninguno puede tener la posibilidad de ser redimido, por consiguiente la gracia no es únicamente útil sino necesaria para la salvación. Pero, aún cuando estamos tan caídos que no podemos ser salvos sin la gracia, no estamos tan caídos que no podamos tener la capacidad para aceptar o rechazar la gracia cuando nos es ofrecida. La voluntad está debilitada pero no es esclava. Hay remanentes en el centro de nuestro ser, una isla de justicia que permanece intocable por la caída. Es la respuesta de esta pequeña isla de justicia, ésta pequeña pieza de bondad que está intacta en el alma o en la voluntad lo que hace la diferencia determinante entre el cielo o el infierno. Es esta pequeña isla que debe ser ejercida cuando Dios lleva a cabo sus miles de pasos para alcanzarnos, pero en el análisis final es un paso que debemos tomar el que determina ya sea el cielo o bien el infierno, el ejercitar ésta pequeña isla de justicia que está en el centro de nuestro ser o no hacerlo.
Agustín no reconoció esta pequeña isla ni aún como un arrecife de coral en el Pacífico sur. Él dijo que ésta era una isla mitológica, que la voluntad estaba esclava, y que el hombre estaba muerto en sus delitos y pecados.
Irónicamente, la Iglesia condenó el semi-Pelagianismo tan vehementemente como lo hizo cuando condenó el Pelagianismo original. Pasado el tiempo usted llega al siglo dieciséis y lee el entendimiento Católico de lo que sucede en la salvación, y la iglesia ha repudiado básicamente lo que Agustín enseñó y también lo que Aquino enseñó. La Iglesia concluyó que hay remanentes de esta libertad que están intactos en la voluntad humana y que el hombre debe cooperar con -y asentir con- la gracia precedente que es ofrecida a ellos por Dios. Si ejercemos esta voluntad, si ejercemos una cooperación con cualquiera de los poderes que en nosotros han sido dejados, seremos salvos. Y por lo tanto en el siglo dieciséis la Iglesia volvió a abrazar el semi-Pelagianismo.
En el tiempo de la Reforma, todos los reformadores estaban de acuerdo en un punto: la incapacidad moral de los seres humanos caídos para inclinarse a sí mismos a las cosas de Dios; que toda la gente, en el orden para ser salvas, estaban totalmente dependientes, no noventa y nueve por ciento, sino un cien por ciento dependientes de la obra de regeneración monergista como primer paso para venir a la fe, y que la fe es en sí misma un don de Dios. La fe no es lo que estamos ofreciendo para la salvación y que naceremos de nuevo si escogemos creer. Sino que no podemos ni aún creer hasta que Dios en su gracia y en su misericordia primero cambia la disposición de nuestras almas a través de su obra soberana de regeneración. En otras palabras, en lo que todos los reformadores estuvieron de acuerdo fue con, que a menos que un hombre nazca de nuevo, no puede ni ver el reino de Dios, ni puede entrar en él. Tal como Jesús dijo en Juan capítulo seis, “Ninguno puede venir a mí, a menos que le sea dado por mi Padre”, la condición necesaria para la fe y la salvación de cualquiera persona es la regeneración.
Los Evangélicos y la Fe
El Evangelicalismo moderno casi uniformemente y universalmente enseña que en el orden para que una persona sea nacida de nuevo, debe primero ejercer fe. Tienes que escoger nacer de nuevo. ¿No es ésto lo que escuchas? En una encuesta de George Barna, más del setenta y cinco por ciento de “cristianos evangélicos profesantes” en América expresaron la creencia que el hombre es básicamente bueno. Y más del ochenta por ciento articularon el punto de vista que Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos. Estas posiciones -déjeme decirlo de manera negativa- ninguna de estas posiciones son semi-Pelagianas. Ambas son Pelagianas. El decir que somos básicamente buenos es un punto de vista Pelagiano. Yo estaría dispuesto a asumir que en casi un treinta por ciento de la gente quien está leyendo este tema, y probablemente más, si realmente examinamos su pensamiento con detenimiento, encontraremos que en sus corazones está latiendo el Pelagianismo. Estamos plagados con él. Estamos rodeados por él. Estamos inmersos en él. Lo escuchamos cada día. Lo escuchamos cada día en la cultura secular, lo escuchamos cada día en la televisión y la radio cristiana.
En el siglo diecinueve, hubo un predicador quien llegó a ser muy popular en América, escribió un libro de teología, que surgió de su propia formación en leyes, en el cual no abrevió su Pelagianismo. Él rechazó no sólo el Agustinianismo, sino también rechazó el semi-Pelagianismo y sostuvo claramente la posición Pelagiana sin encubrirla, diciendo en términos no inciertos, sin ambigüedad, que no había Caída y que no había tal cosa como pecado original. Este hombre vino a atacar cruelmente la doctrina de la expiación sustitutiva de Cristo, y además de eso, repudió tan clara y tan fuertemente como pudo la doctrina de la justificación por la sola fe por medio de la imputación de la justicia de Cristo. La tesis básica de este hombre fue, no necesitamos la imputación de la justicia de Cristo porque tenemos la capacidad en y de nosotros mismos para llegar a ser justos. Su nombre: Carlos Finney, uno de los más respetados evangelistas de América. Ahora, si Lutero estaba correcto en decir que la sola fide es el artículo sobre el cual la iglesia se sostiene o cae, si lo que los reformadores dijeron es que la justificación por la fe sola es una verdad esencial del Cristianismo, quienes además argüían que la expiación sustitutiva es una verdad esencial del Cristianismo; si ellos estaban en lo correcto en su evaluación de que estas doctrinas son verdades esenciales del Cristianismo, la única conclusión a la que podemos llegar es que Carlos Finney no era Cristiano. Yo leo sus escritos y digo, “no veo cómo alguna persona cristiana pudiera escribir esto.” Y aun, él está en el Salón de la Fama del Cristianismo Evangélico de América. Él es el santo patrón del Evangelicalismo del siglo veinte. Y él no es semi-Pelagiano; él es descarado en su Pelagianismo.
La Isla de Justicia
Una cosa es clara: puedes ser pelagiano puro y ser bienvenido por completo en el movimiento evangélico de hoy. Esto no es simplemente que el camello metió su nariz en la tienda; no solamente es que está dentro de la tienda- sino que ha sacado al propietario de la tienda. El Evangelicalismo moderno mira hoy con suspicacia a la teología Reformada, la cual llegado a ser colocada como ciudadano de tercera clase del Evangelicalismo. Ahora, usted dice, “Espera un minuto R. C. No encierres a todos en el argumento del Pelagianismo extremo, después de todo, Billy Graham y el resto de las personas están diciendo que hubo una Caída; que debes tener la gracia; que hay tal cosa como pecado original; y los semi-Pelagianos no están de acuerdo con el simplista y optimista punto de vista acerca de la no caída naturaleza humana de Pelagio.” Y esto es verdad. No cuestionaré acerca de ello. Pero es esta pequeña isla de justicia donde el hombre todavía tiene la habilidad, en y de sí mismo, para retornar, cambiar, inclinar, disponer, y abrazar la oferta de la gracia, que revela por qué históricamente el semi-Pelagianismo no es llamado semi-Agustinianismo, sino semi-Pelagianismo, éste realmente nunca escapa a la idea central de la esclavitud del alma, la cautividad del corazón humano en pecado, que no está simplemente infectado por una enfermedad que puede ser mortífera si es dejada sin tratamiento, sino que es mortal.
Escuché a un evangelista usar dos analogías para describir lo que sucede en nuestra redención. Él dijo, el pecado tiene tal fortaleza sobre nosotros, un estrangulamiento, que es semejante a una persona quien no puede nadar, quien cae por la borda en un mar furioso, y es la tercera vez que se sumerge y únicamente las puntas de sus dedos permanecen fuera del agua; y a menos que alguien intervenga a rescatarle, no tiene esperanza de sobrevivir, su muerte es cierta. Y a menos que Dios le tire un salvavidas, no puede ser rescatado. Y Dios no solamente le debe tirar un salvavidas en cualquiera área donde él se encuentra, sino que el salvavidas tiene que caerle en el lugar correcto donde sus dedos permanecen extendidos fuera del agua, y acertarle de tal manera que pueda sostenerlo. El salvavidas tiene que haber sido tirado perfectamente. Pero todavía este hombre se ahogará a menos que lo tome con sus dedos y los sostenga alrededor del salvavidas, entonces Dios le rescatará. Si esta pequeña acción no es hecha, él ciertamente perecerá.
La otra analogía es esta: Un hombre esta terriblemente débil, enfermo de muerte, yaciendo en su cama de hospital con un padecimiento que es terminal. No hay manera que pueda curarse a menos que alguien externo venga con una cura, una medicina que curará su enfermedad fatal. Y Dios tiene la cura y camina hacia el cuarto con la medicina. Pero el hombre está tan débil que no puede tomarse la medicina por sí mismo; Dios tiene que ponerla en la cuchara. El hombre está tan enfermo que se halla casi en un estado comatoso. El no puede ni siquiera abrir su boca, y Dios tiene que inclinarse y abrirle la boca. Dios coloca la cuchara en los labios del hombre, sin embargo el hombre todavía tiene que tomarla.
Ahora, si vamos a usar analogías, usemos las adecuadas. El hombre no se está sumergiendo por tercera vez; él está tan frío como una piedra en el fondo del mar. Ése es el lugar donde usted estuvo cuando una vez estaba muerto en sus delitos y pecados y andaba conforme a la corriente de este mundo, de acuerdo con el príncipe de la potestad del aire. Y cuando estaba muerto Dios le dio vida juntamente con Cristo. Dios se sumergió al fondo del mar y tomando este cadáver sopló el aliento de su vida en él y lo resucitó de la muerte. Y no es que usted estaba en la cama del hospital con cierta enfermedad, más bien, cuando usted nació, llegó muerto. Esto es lo que la Biblia dice: que estamos muertos moralmente.
¿Tenemos nosotros una voluntad? Sí, oh claro que la tenemos. Calvino dijo, si quieres decir por libre albedrío una facultad de escoger aquello que tienes el poder en ti mismo, de escoger lo que deseas, entonces tenemos libre albedrío. Si quieres decir por libre albedrío la capacidad de los seres humanos caídos para inclinarse a sí mismos y ejercer la voluntad para escoger las cosas de Dios sin la previa obra monergista de regeneración, entonces, Calvino dijo, libre albedrío es un término exorbitantemente grandioso para aplicarlo al ser humano.
La doctrina semi-Pelagiana del libre albedrío que prevalece en el mundo evangélico de hoy es un punto de vista pagano que niega la cautividad del corazón humano en el pecado. Esta visión desestima el dominio que el pecado tiene sobre nosotros.
Ninguno de nosotros quiere ver las cosas tan mal como son realmente. La doctrina bíblica de la corrupción humana es dura. No escuchamos al Apóstol Pablo decir, “Usted sabe, es triste que tengamos tal cosa como pecado en el mundo; ninguno es perfecto. Pero estemos de buen ánimo, somos básicamente buenos.” ¿Puede ver que aún una lectura superficial de la Escritura niega esto?
Ahora, regresemos a Lutero. ¿Cuál es el origen y la posición de la fe? ¿Es la fe el don de Dios significando con ello que la justificación es recibida por la dádiva de Dios? O ¿Es una condición de la justificación, la cual tenemos que cumplir? ¿Es su fe una obra? ¿Es ésta la única obra que Dios le deja hacer? Recientemente tuve una discusión con algunas personas en Gran Rapids, Michigan. Estaba hablando sobre sola gratia, y una de las personas estaba en desacuerdo. Él dijo, “¿Estás tratando de decirme que en conclusión es Dios quien soberanamente regenera o no el corazón?”
Y le dije, “Sí”; y él estuvo aún más en desacuerdo por esto. Le dije, “Déjame preguntarte esto: ¿Eres cristiano?
Él dijo, “Sí.”
Le dije, “¿Tienes amigos que no son cristianos?”
Él dijo, “¡Oh!, claro que sí.”
Le dije, “¿Por qué eres cristiano y tus amigos no lo son? ¿Es por qué eres más justo que ellos? Él no era estúpido. El no iba a decir, “¡Oh! claro es porque soy más justo. Yo hice la cosa correcta y mis amigos no”. Él sabía a donde quería llegar con esta pregunta.
Y él dijo, “Oh, no, no, no.”
Le dije, “Dime por qué. ¿Es por qué eres más inteligente que tus amigos?
Y él dijo, “No.”
Sin embargo el no estaba de acuerdo que al final, el punto decisivo era la gracia de Dios. El no quería venir a esto. Y después de discutir por quince minutos, él dijo, “ESTA BIEN, te lo diré. Soy un cristiano porque hice la cosa correcta, tuve la respuesta correcta y mis amigos no lo hicieron”.
¿En qué estaba confiando esta persona para su salvación? No en sus obras en general, sino en una obra que había hecho. Y él era un protestante, un evangélico. Pero su punto de vista de la salvación no era diferente del punto de vista Romano.
La Soberanía de Dios en la Salvación
Este es el punto: ¿Es la fe una parte del don de Dios en la salvación? O ¿Es ésta tu propia contribución a la salvación? ¿Es nuestra salvación totalmente de Dios o depende finalmente de algo que hagamos por nosotros mismos?
Aquellos quienes dicen esto último, que finalmente depende de algo que hagamos por nosotros mismos, por consiguiente niegan la absoluta incapacidad de la humanidad en el pecado y afirman con ello una forma de semi-Pelagianismo que es cierta después de todo. No es de maravillarse que más tarde la teología Reformada condenara el Arminianismo en su esencia, porque en principio, ambos regresan a Roma. En efecto, éste torna la fe en una obra meritoria, y es un rechazo de la Reforma porque niega la soberanía de Dios en la salvación de los pecadores, la cual fue el principio teológico y religioso más arraigado del pensamiento de los reformadores. El Arminianismo era sin lugar a dudas, a los ojos de los Reformados, una renunciación del Cristianismo del Nuevo Testamento a favor del Judaísmo del Nuevo Testamento. En esencia confiar en la fe de uno mismo no es diferente que confiar en las obras de uno mismo, y el uno es tan sub-cristiano y anti-cristiano como el otro. A la luz de lo que Lutero le dice a Erasmo no hay duda que tenemos que ratificar este juicio.
Y aunque este punto de vista es el que predomina en las encuestas de hoy en la mayoría de los círculos evangélicos profesantes y así como el semi-Pelagianismo es en esencia simplemente una versión ligeramente velada del Pelagianismo verdadero, de igual manera éste es el mismo que prevalece en la iglesia, y no sé qué pasará. Sin embargo, si sé que no sucederá: no tendremos una nueva Reforma. Hasta que nos humillemos y entendamos que ningún hombre es una isla y que ningún hombre tiene una isla de justicia, que somos completamente dependientes de la pura gracia de Dios para nuestra salvación, no empezaremos a descansar sobre la gracia y a regocijarnos en la grandeza de la soberanía de Dios, hasta que no desechemos la influencia pagana del humanismo que exalta y coloca al hombre en el centro de la religión. Hasta que esto suceda no tendremos una nueva Reforma, porque en el corazón de la enseñanza Reformada está el lugar central de la adoración y gratitud dadas a Dios y sólo a Dios. Soli Deo gloria: solamente a Dios la gloria.
[1] J. I. Packer and O. R. Johnston, “Introduction” to the The Bondage of the Will (Old Tappan, NJ, Fleming Revell, 1957, 59-60
[2] Ibid
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lunes, 9 de enero de 2012
¿Ha hecho Billy Graham discípulos a todas las naciones?
Este mensaje ha sido predicado por un pastor bautista quien rechaza el punto de vista reformado de la salvación del pecador, pero que honestamente confiesa y comparte que el “decisionismo” no es bíblico en ninguna manera. El libro que menciona “Preaching to a Dying Nation” (Predicando a una Nación que va Muriendo) lo conseguí en el tiempo en que viví en USA y en verdad es muy revelador. Si desean leer todo el mensaje, estoy insertando el link donde puede ser leído. Aquí les comparto parte del mensaje:
¿Hace Billy Graham discípulos a todas las naciones? ¿Hace el Sr. Graham discípulos "que han aprendido a conocer sus pecados, y su estado perdido por naturaleza; a negarse a sí mismos...que han aprendido a conocer a Cristo, y el camino de justicia, de paz, de perdón, de vida y de salvación por él"? Yo digo que él no lo hace en la predicación de sus "campañas" televisadas, una de las cuales tomará lugar en el Rose Bowl cerca de Los Ángeles en unas cuantas semanas. En vez de hacer discípulos, como Cristo enseñó en este verso, el Sr. Graham da una charla superficial acerca de los problemas de la vida, y la respuesta a ellos en Cristo, y luego empuja para que la gente pase al frente. Como resultado de mucho estudio cuidadoso yo sé que muy pocos de los que "pasan al frente" tienen la más mínima idea que están pasando a ser discípulos, "a conocer su pecado, y estado perdido por naturaleza". Pocos de los que fluyen en los pasillos hacia el frente en estas campañas han "aprendido a conocer a Cristo" personalmente, o a "negarse a sí mismos". Esto muestra penosamente que el Sr. Graham no predica conforme a Mateo 28:19. Él fracasa miserablemente en "hacer discípulos a todas las naciones", lo cual es la verdadera obra de evangelismo. Es por eso que sólo un lastimoso número se une a iglesias locales como resultado de sus muchas campañas. Simplemente no se han hecho discípulos, y están igualmente perdidos después de pasar al frente como antes de hacerlo. Yo no odio a Billy Graham. Yo lo amo con todo mi corazón. Pero él ha reemplazado el evangelismo antiguo del Dr. Gill y de Matthew Henry con el nuevo "decisionismo" que fue popularizado por Charles G. Finney y sus seguidores.
Creo que te asombrarías si supieras las estadísticas, que campañas enteras de Billy Graham han tomado lugar sin producir una sola conversión, ni siquiera una que se haya hecho verdadero discípulo, verdadero Cristiano.
El Dr. R. T. Ketcham fue el creyente Bíblico fundador de General Association of Regular Baptists (La Asociación General de Bautistas Regulares). El Dr. Ketcham analizó los resultados de una campaña de Billy Graham en la cual 26,698 personas "pasaron al frente", sin embargo solamente 1,300 de esos veintiséis mil no eran de una iglesia evangélica. Después de varios meses de cuidadoso estudio, el Dr. Ketcham halló que "Menos del uno por ciento de tal número se han hecho miembros de iglesia" (Oakland Tribune, Diciembre 17 de 1958, p. 6-S). El Dr. Ketcham estudió esto cuidadosamente y llegó a la conclusión de que menos del uno por ciento significa que de veintiséis mil personas que pasaron al frente en esas reuniones de Billy Graham, solamente el uno por ciento de aquellos que no iban a alguna iglesia realmente se unieron a la iglesia después de su "decisión por Cristo". El Dr. Ketcham dijo:"Eso sería trece personas".
¡Fíjate! Solamente 13 personas realmente se unieron a una iglesia local por la primera vez - de 26,698 que pasaron al frente, 1,300 de ellos no venían de alguna iglesia. ¡Solamente trece personas - después de todo ese esfuerzo y toda esa predicación! Tú puedes leer más sobre el devastador descubrimiento por el Dr. Ketcham de que Billy Graham fracasa en hacer discípulos verdaderamente convertidos en nuestro libro: Preaching to a Dying Nation, pp. 64-66. Esta sección del libro (solo en Inglés) se trata de las 13 personas nuevas que fueron añadidas a las iglesias después de una de las campañas más grandes del Sr. Graham. Consíguete Preaching to a Dying Nation. Es un libro de 246 páginas, y es sorprendentemente desengañador. El mensaje y métodos decisionistas del Sr. Graham solamente han añadido a las iglesias un pequeño número de gente que no venía de iglesia alguna- y no podemos estar seguros de que esas 13 personas eran verdaderamente discípulos salvos de Cristo.
La predicación y métodos “decisionistas” simplemente han fracasado en añadir un número significante de verdaderos conversos a nuestras iglesias.
Luego, toma algunos de los otros métodos usados por los “decisionistas”. Por ejemplo, pasar tratados. Los Discípulos nunca pasaron tratados. ¡No había imprentas para publicarlos! Y pasar tratados, de por sí, es un fracaso. Casi no trae a nadie a nuestras iglesias. Fracasa en hacerlos discípulos y verdaderos conversos en casi todo caso. Y no tiene ninguna base Bíblica. Nadie lo hizo en la Biblia - y no funciona. Lo puede hacer por años sin ver crecimiento en tu iglesia, simplemente porque no funciona. Pregúntale al pastor desanimado que ha pasado muchos miles de tratados con míseros resultado alguno.
¿Y qué de los “decisionistas” que van de puerta en puerta, explicando "el plan de salvación" y luego diciendo la "oración del pecador" con los que estén dispuestos a repetirla? ¿Funciona? Casi nunca. Tú lo sabes y yo lo sé. Sabemos que casi no produce discípulos, verdaderos conversos que se unirán a la iglesia y le serán una ayuda.
Como he dicho, yo no odio a Billy Graham. Yo lo amo. Y no odio a los que pasan tratados, ni a los que van de puerta en puerta presionando a la gente a repetir las palabras de una oración. Yo los admiro por su celo. Solamente digo que estos métodos no son efectivos. No añadirás un número significante de personas a tu iglesia si sigues usando estos modos de evangelizar que no son efectivos. Necesitamos un nuevo enfoque. Y el nuevo enfoque que sugiero está en la Biblia, pero los “decisionistas” no están en la Biblia.
Sugiero un completo cambio de paradigma - una nueva (en verdad vieja) manera de hacer discípulos verdaderamente convertidos que se unan a las iglesias y las apoyen con todo su corazón. No me entiendas mal, yo creo en el evangelismo. Nuestra gente sale los días de semana en la noche al evangelismo. Pero conseguimos nombres y números de teléfono. Luego los llamamos por teléfono para traerlos a la iglesia a oír el Evangelio. Como resultado tenemos muchas personas nuevas presentes en cada servicio. Para presentar mi "nuevo" modo de evangelismo, necesitamos volver a la Gran Comisión de Jesús y estudiarla con "ojos nuevos", con un espíritu afable.
http://www.rlhymersjr.com/Online_Sermons_Spanish/102404PM_EvangelismoVerdadero.html
EXTRACTO DE: ¿QUE ES EL EVANGELISMO VERDADERO?
Por Dr. R. L. Hymers, Jr.
Un Sermón predicado en la tarde del Domingo, 24 de Octubre de 2004 en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
¿Hace Billy Graham discípulos a todas las naciones? ¿Hace el Sr. Graham discípulos "que han aprendido a conocer sus pecados, y su estado perdido por naturaleza; a negarse a sí mismos...que han aprendido a conocer a Cristo, y el camino de justicia, de paz, de perdón, de vida y de salvación por él"? Yo digo que él no lo hace en la predicación de sus "campañas" televisadas, una de las cuales tomará lugar en el Rose Bowl cerca de Los Ángeles en unas cuantas semanas. En vez de hacer discípulos, como Cristo enseñó en este verso, el Sr. Graham da una charla superficial acerca de los problemas de la vida, y la respuesta a ellos en Cristo, y luego empuja para que la gente pase al frente. Como resultado de mucho estudio cuidadoso yo sé que muy pocos de los que "pasan al frente" tienen la más mínima idea que están pasando a ser discípulos, "a conocer su pecado, y estado perdido por naturaleza". Pocos de los que fluyen en los pasillos hacia el frente en estas campañas han "aprendido a conocer a Cristo" personalmente, o a "negarse a sí mismos". Esto muestra penosamente que el Sr. Graham no predica conforme a Mateo 28:19. Él fracasa miserablemente en "hacer discípulos a todas las naciones", lo cual es la verdadera obra de evangelismo. Es por eso que sólo un lastimoso número se une a iglesias locales como resultado de sus muchas campañas. Simplemente no se han hecho discípulos, y están igualmente perdidos después de pasar al frente como antes de hacerlo. Yo no odio a Billy Graham. Yo lo amo con todo mi corazón. Pero él ha reemplazado el evangelismo antiguo del Dr. Gill y de Matthew Henry con el nuevo "decisionismo" que fue popularizado por Charles G. Finney y sus seguidores.
Creo que te asombrarías si supieras las estadísticas, que campañas enteras de Billy Graham han tomado lugar sin producir una sola conversión, ni siquiera una que se haya hecho verdadero discípulo, verdadero Cristiano.
El Dr. R. T. Ketcham fue el creyente Bíblico fundador de General Association of Regular Baptists (La Asociación General de Bautistas Regulares). El Dr. Ketcham analizó los resultados de una campaña de Billy Graham en la cual 26,698 personas "pasaron al frente", sin embargo solamente 1,300 de esos veintiséis mil no eran de una iglesia evangélica. Después de varios meses de cuidadoso estudio, el Dr. Ketcham halló que "Menos del uno por ciento de tal número se han hecho miembros de iglesia" (Oakland Tribune, Diciembre 17 de 1958, p. 6-S). El Dr. Ketcham estudió esto cuidadosamente y llegó a la conclusión de que menos del uno por ciento significa que de veintiséis mil personas que pasaron al frente en esas reuniones de Billy Graham, solamente el uno por ciento de aquellos que no iban a alguna iglesia realmente se unieron a la iglesia después de su "decisión por Cristo". El Dr. Ketcham dijo:"Eso sería trece personas".
¡Fíjate! Solamente 13 personas realmente se unieron a una iglesia local por la primera vez - de 26,698 que pasaron al frente, 1,300 de ellos no venían de alguna iglesia. ¡Solamente trece personas - después de todo ese esfuerzo y toda esa predicación! Tú puedes leer más sobre el devastador descubrimiento por el Dr. Ketcham de que Billy Graham fracasa en hacer discípulos verdaderamente convertidos en nuestro libro: Preaching to a Dying Nation, pp. 64-66. Esta sección del libro (solo en Inglés) se trata de las 13 personas nuevas que fueron añadidas a las iglesias después de una de las campañas más grandes del Sr. Graham. Consíguete Preaching to a Dying Nation. Es un libro de 246 páginas, y es sorprendentemente desengañador. El mensaje y métodos decisionistas del Sr. Graham solamente han añadido a las iglesias un pequeño número de gente que no venía de iglesia alguna- y no podemos estar seguros de que esas 13 personas eran verdaderamente discípulos salvos de Cristo.
La predicación y métodos “decisionistas” simplemente han fracasado en añadir un número significante de verdaderos conversos a nuestras iglesias.
Luego, toma algunos de los otros métodos usados por los “decisionistas”. Por ejemplo, pasar tratados. Los Discípulos nunca pasaron tratados. ¡No había imprentas para publicarlos! Y pasar tratados, de por sí, es un fracaso. Casi no trae a nadie a nuestras iglesias. Fracasa en hacerlos discípulos y verdaderos conversos en casi todo caso. Y no tiene ninguna base Bíblica. Nadie lo hizo en la Biblia - y no funciona. Lo puede hacer por años sin ver crecimiento en tu iglesia, simplemente porque no funciona. Pregúntale al pastor desanimado que ha pasado muchos miles de tratados con míseros resultado alguno.
¿Y qué de los “decisionistas” que van de puerta en puerta, explicando "el plan de salvación" y luego diciendo la "oración del pecador" con los que estén dispuestos a repetirla? ¿Funciona? Casi nunca. Tú lo sabes y yo lo sé. Sabemos que casi no produce discípulos, verdaderos conversos que se unirán a la iglesia y le serán una ayuda.
Como he dicho, yo no odio a Billy Graham. Yo lo amo. Y no odio a los que pasan tratados, ni a los que van de puerta en puerta presionando a la gente a repetir las palabras de una oración. Yo los admiro por su celo. Solamente digo que estos métodos no son efectivos. No añadirás un número significante de personas a tu iglesia si sigues usando estos modos de evangelizar que no son efectivos. Necesitamos un nuevo enfoque. Y el nuevo enfoque que sugiero está en la Biblia, pero los “decisionistas” no están en la Biblia.
Sugiero un completo cambio de paradigma - una nueva (en verdad vieja) manera de hacer discípulos verdaderamente convertidos que se unan a las iglesias y las apoyen con todo su corazón. No me entiendas mal, yo creo en el evangelismo. Nuestra gente sale los días de semana en la noche al evangelismo. Pero conseguimos nombres y números de teléfono. Luego los llamamos por teléfono para traerlos a la iglesia a oír el Evangelio. Como resultado tenemos muchas personas nuevas presentes en cada servicio. Para presentar mi "nuevo" modo de evangelismo, necesitamos volver a la Gran Comisión de Jesús y estudiarla con "ojos nuevos", con un espíritu afable.
http://www.rlhymersjr.com/Online_Sermons_Spanish/102404PM_EvangelismoVerdadero.html
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sábado, 10 de diciembre de 2011
El Calvinismo Rápido y Sucio (Por Phil Johnson)
Hace años leí esta entrada del pastor Johnson. Fue escrita en el 2005 y el título original es “Quick-and-Dirty Calvinism” donde comienza diciendo “El calvinismo que golpea está de moda en los blogs. Ahora es mi turno” He traducido poco más de la última mitad de la entrada, donde me parece que se refleja más la idea que el autor quiso transmitir. Al final, el pastor Johnson aconseja recurrir a los autores calvinistas históricos antes que a los blogs, los foros y otro medio de internet. Dicho sea de paso, ese fue precisamente el consejo que los ancianos me dieron cuando yo comenzaba a construir mi teología.
Puede ser que alguien no esté de acuerdo con lo que este siervo dice. El website donde se encuentra esta publicación es http://phillipjohnson.blogspot.com/2005/06/quick-and-dirty-calvinism.html Allí puede escribir su desacuerdo (o sus insultos) pero debe hacerlo en idioma Inglés.
Me he tomado el tiempo en traducirlo con la esperanza que estas palabras puedan llevar a la reflexión a cristianos sinceros, pero que están equivocados por no “escudriñar” en las Escrituras y en la historia, los extremos que hoy se enseñan en algunos lugares de internet. Bendiciones.
Puede ser que alguien no esté de acuerdo con lo que este siervo dice. El website donde se encuentra esta publicación es http://phillipjohnson.blogspot.com/2005/06/quick-and-dirty-calvinism.html Allí puede escribir su desacuerdo (o sus insultos) pero debe hacerlo en idioma Inglés.
Me he tomado el tiempo en traducirlo con la esperanza que estas palabras puedan llevar a la reflexión a cristianos sinceros, pero que están equivocados por no “escudriñar” en las Escrituras y en la historia, los extremos que hoy se enseñan en algunos lugares de internet. Bendiciones.
Tengo que admitir con todo candor que yo puedo de alguna manera entender los sentimientos expresados por algunos críticos recientes del calvinismo. Olfatee usted alrededor de algunos de los foros calvinistas en Internet y no pasará mucho tiempo antes de empezar a pensar que algo está podrido en Ginebra.
Pero me apresuro a añadir que yo no pienso que el problema se encuentre realmente en Ginebra, o en el calvinismo histórico, o en alguno de los clásicos credos reformados. Sobre todo no creo que la pestilencia se deba a algún problema con el calvinismo per se. A mi juicio, el problema es muy reciente por la versión baja y sucia del calvinismo inexperto que ha florecido sobre todo en Internet y ha sido posible sólo por los nuevos medios de comunicación.
El Calvinismo de Internet y el Calvinismo Histórico algunas veces tienen poco en común. Considere:
Fanatismo Las variedades de hiper-calvinismo que están floreciendo hoy en día son más duras e hiper que cualquiera de los históricos hiper-calvinistas alguna vez se pensó que podían ser.
Si usted duda de esto, revise el infame sitio web de Marc Carpenter, y lea su ridículo “Salón de la Vergüenza Heterodoxa” Carpenter es tan hiper-calvinista que él incluso ha marcado a Calvino como un hereje condenado al infierno ¡por no ser lo suficientemente calvinista! El condena a Spurgeon, Iain Murray y aun a Gordon Clark (a quien nadie durante su vida jamás acusó de no ser lo suficientemente calvinista).
Hay algunos muy concurridos foros de discusión allá que parece que ellos están teniendo una pugna por ver quien puede ser el más extremo en sus condenaciones al Arminianismo, o más exagerados en sus afirmaciones de “super-alto-calvinismo”
Hay un extremismo radical entre los “hipers” en internet que es absolutamente inaudito, incluso en los rincones más oscuros de la historia hiper-calvinista. Al menos los hiper-calvinistas tempranos como Huntington y Gill tuvieron algo beneficioso que decir cuando ellos hacían exégesis de las Escrituras.
No-evangelismo Entre las más corrientes calvinistas dominantes, sin duda hay algunos hombres destacados con fervor evangelizador (Piper, MacArthur y aun Sproul) Pero sería forzar las cosas, más que un poco, insistir en que el calvinismo moderno como un movimiento sea conocido por su pasión por el evangelismo. ¿Dónde están los calvinistas evangelistas? Yo puedo pensar en un ejemplo destacado: John Blanchard (hay seguramente más, pero en este momento no puedo pensar en algún otro famoso calvinista, viviendo ahora, quien haya dedicado sus ministerios principalmente a la evangelización)
Por supuesto, me doy cuenta que la caricatura arminiana del calvinismo histórico como “anti-evangelización” es una total mentira. Pero uno difícilmente podría argumentar que la evangelización es una característica clave del calvinismo moderno. Ni los escritos que producimos ni las conferencias que tenemos se enfocan mucho en la evangelización.
Sólo-Críticos La base de los calvinistas de hoy está más en el molde de Pink, Boettner y J.I. Packer; en vez que ellos fueran como Spurgeon o Whitefield. En otras palabras, el calvinismo moderno está produciendo mayormente estudiantes y críticos, no evangelistas ni predicadores.
Esto es por que el calvinismo de internet es simplemente demasiado académico y teórico, y no se preocupa lo suficiente con el ser “hacedores de la Palabra”, lo opuesto a ser oidores (Stg 1:22) En gran medida, creo que a esto es lo que el internet anima.
Anti-Intelectualismo Esto puede sonar como una contradicción con mi punto anterior, pero ambas tendencias contribuyen a la superficialidad del calvinismo de internet. ¿Quiere un ejemplo? Recientemente recibí una pregunta por correo electrónico que es muy típica de lo que he observado durante años entre los calvinistas de internet. Alguien a quien no conozco y cuyo nombre no voy a divulgar me escribió para pedirme:
“¿Puede usted explicar en un párrafo o menos la forma de dar sentido a la diferencia que usted hace entre los aspectos “decretivo” y “preceptivo” de la Voluntad de Dios? Por favor no me vaya a dar una lista de libros y artículos para leer. Un párrafo. Una oración si usted puede hacerlo. Por que esa idea parece loca para mí. Hasta ahora, nadie ha sido capaz de describirlo en una forma que tenga sentido. Yo no tengo tiempo para leer diez tomos de reflexiones de una persona muerta y escritos en prosa puritana. Y no me refiera un artículo del pastor Piper sobre el tema, es demasiado largo y complicado. Yo solo quiero una respuesta corta”
¡Exacto! El enfoque rápido y sucio para dilucidar los misterios del universo. Y cada foro en internet, al parecer, tiene al menos uno o dos calvinistas imberbes “recién iluminados”, que están convencidos de que su comprensión se convirtió de repente en todo perfecta cuando abrazaron la soberanía de Dios. Algunos de ellos imaginan que cualquier dificultad que ellos aun no puedan explicar, puede ser fácilmente resuelta por un simple movimiento a una posición más extrema.
El aumento del calvinismo en Internet en la década de 1990 parece haber generado un movimiento grande y sin precedentes de los calvinistas áridos que usan la arrogancia como si fuera el uniforme del equipo. Esa clase de “fuego”, “disparo a la cadera” es desagradable. No culpo a nadie por horrorizarse por esto. Estoy preocupado por aquellos que piensan que es una cosa buena.
Obviamente aquellas críticas son mayormente generalizaciones, y ellas no necesariamente se aplican a todo calvinista en internet (y aquí está la parte difícil) estoy deseoso en admitir que han habido tiempos cuando cada una de aquellas críticas pudieron legítimamente ser aplicadas a algo que yo escribí en algún foro público en algún lugar. Yo especialmente confieso, para mi vergüenza, que soy demasiado “hombre de debate”, y no lo suficientemente evangelista.
El calvinismo histórico no se supone que debe ser de esa manera. Sí, el calvinismo es viril, es implacable cuando se trata de la verdad, y no siempre es fácil de tragar. Pero está lleno de verdades que deberían humillarnos y llenarnos con compasión; en vez de arrogancia y orgullo. El mejor calvinismo siempre ha sido fervientemente evangelístico, de gran corazón, bondadoso, misericordioso y perdonador. Después de todo, se supone que las doctrinas de la gracia tratan de todo eso.
Hasta que volvamos allí, algunas de las cargas que el movimiento reformado está llevando, lo tiene bien merecido.
Mientras tanto, mi consejo para los jóvenes calvinistas es que aprendan su teología de los autores calvinistas históricos, no de los blogs ni de los foros de discusión de internet. Algunos de los foros pueden ser de ayuda en dirigirlo a más recursos importantes. Pero si usted piensa de ellos como un sustituto para el seminario, usted está probablemente yendo a convertirse en un calvinista horrible-y si le golpean en la cara con un huevo podrido, es probable que se lo merezca.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Los Hipo-Calvinistas Condenando a Todos (Parte 2)
Como lo hicimos en el anterior post, vamos a comenzar exponiendo lo siguiente:
En este punto yo haría un comentario, y lo pongo en forma de pregunta: ¿No hay un peligro real de convertirnos en culpables de una forma muy sutil de Arminianismo si sostenemos que la doctrina correcta y el entendimiento son esenciales para que nosotros podamos ser usados por el Espíritu de Dios? Es puro Arminianismo insistir en una comprensión verdadera y correcta como esenciales.
El caso del joven Harris refuta esto. Por dieciocho meses él fue usado en esta poderosa manera mientras que no solo estaba confundido, sino en realidad equivocado en su doctrina. Lo mismo, por supuesto, es verdad en el caso de John Wesley. Yo recuerdo haber hablado una vez en el aniversario en el Hall Central, Westminster. Le dije que sentía que estaba allí para representar a George Whitefield, y exponiendo un poco sobre la diferencia entre el punto de vista teológico de Whitefield y Wesley hice una observación la cual repito en esta ocasión.
Yo dije que John Wesley era para mí la gran prueba del calvinismo. ¿Por qué? ¡Porque a pesar de su pensamiento erróneo él fue utilizado enormemente por Dios para predicar el Evangelio y convertir a las almas! ¡Esa es la prueba definitiva del calvinismo – la predestinación y la elección!. Sin duda, viene con toda claridad en el caso del joven Harris Howell
También quiero aportar esto que sigue:
Yo resumiría esta sección así. Una de las mayores pruebas de la verdad de las doctrinas enfatizadas por Calvino, lo que se conoce como "calvinismo" - aunque ya he dicho que no me gustan estos términos - es John Wesley. El era un hombre que fue salvo a pesar de sus pensamientos confusos y erróneos. La gracia de Dios lo salvó, a pesar de él mismo. ¡Eso es calvinista! Si tú dices, como calvinista, que un hombre es salvado por su entendimiento de doctrina, tú estás negando el calvinismo. No eres calvinista. Todos nosotros somos salvos a pesar de lo que nosotros somos en todos los aspectos. Por lo que sucede que los hombres que pueden estar tan confundidos, por lo que llevan en su propia razón humana, como fue con John Wesley y otros, son hombres salvos y cristianos, como todos nosotros, porque “todo es por la gracia de Dios y a pesar de nosotros"
Creo que es preciso decir por adelantado que no es mi intención hacer una defensa del sistema teológico arminiano. Por el contrario, estoy seguro que el arminianismo es un sistema inconsistente de principio fin, que ha sido fácilmente refutado por las Escrituras en diferentes tiempos de la iglesia cristiana. El arminianismo y sus postulados son un error teológico. Han sido teólogos arminianos quienes han inventado (creo que está bien decirlo así) doctrinas que destruyen la esencia y los atributos de Dios, tal como el “teísmo abierto” con la finalidad de defender el indefendible “libre albedrío”; entre otras doctrinas “nuevas” tal como “el no-Señorío” de Cristo en la vida del salvado, etc. Soy reformado, no solamente en mi soteriología, sino también en las doctrinas mayores de la Biblia.
El punto de estas entradas es el siguiente ¿Puede una persona que se llama cristiana y que rechaza las doctrinas de la gracia, ser salva? O dicho directamente ¿Son salvos los arminianos?
Esto quiero decir como un paréntesis (no soy dispensacionalista). Hay algunos que abrazan la soteriología calvinista, pero que no necesariamente han sufrido regeneración espiritual. Creo que todos en algún momento nos hemos encontrado con “calvinistas intelectuales” (ortodoxos) pero cuyo testimonio de vida deja mucho que desear. El Evangelio no es solamente soteriología, el evangelio es un código de conducta por el resto del peregrinaje del nacido de nuevo aquí en la tierra: Filipenses 1:27 “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo” y no todos los “calvinistas” viven bajo ese código; es decir, no se comportan como es digno del evangelio.
Enfocarse tanto en la soteriología ha hecho que se pierdan de vista otras doctrinas mayores como la regeneración y la justificación por fe. Pareciera que muchos solamente leemos “Doctrinas Clave” de Edwin H. Palmer.
Pero la pregunta es ¿Puede una persona ser condenada al infierno por ser arminiana? O también ¿Es necesario ser calvinista para ser salvo? Como buen calvinista, voy a ir a las Escrituras y espero ser lo suficientemente argumentativo y sencillo desde todos los ángulos.
Comencemos: ¿Qué sucede primero: el nuevo nacimiento o el discernimiento doctrinal? La Biblia dice claramente que el nuevo nacimiento es primero que todo. En Efesios 1:1 vemos que el apóstol Pablo dirige su epístola a “los santos”; es decir su carta va dirigida a nacidos de nuevo, a cristianos, a regenerados por el Espíritu Santo, a hijos de Dios; y en el versículo 15 lo confirma cuando dice que “he oído de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor por todos los santos” Mas adelante habla del conocimiento que estos “santos” aun no tenían y por eso ruega a Dios para que se los conceda (ver versículos del 15 al 23). Aquí esta muy claro, el nacimiento espiritual antecede al conocimiento. Si luego del nuevo nacimiento, el creyente no tuviera un conocimiento correcto de las Escrituras ¿Volvería a su estado perdido por eso?
Ahora, olvidándonos del resto contestemos la siguiente pregunta ¿Debo amar al nacido de nuevo, no importando su posición doctrinal? El mismo Señor Jesucristo nos manda que así sea; y si no lo estamos haciendo entonces nos encontramos en abierta rebelión contra Dios y eso se llama pecado, para quien sea, calvinista o arminiano.
Rebatiendo un poco más; Efesios 2:8 “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios” Este versículo elimina cualquier obra o mérito humano para ser salvado. ¡La salvación es del Señor! Pero cuando escuchamos que otras personas quieren añadir “algo” a la cruz, como la fe por ejemplo; inmediatamente levantamos el dedo para acusarlos de ¡herejes! Pero en el lado reformado intentamos “añadir” la “doctrina calvinista” a la cruz pero nadie nos puede acusar; por que somos “reformados”. En sencillas palabras: Decir que además de la cruz, debo sostener el calvinismo como doctrina personal para ser considerado salvo, es una herejía tan igual como el pelagianismo; o mejor dicho: eso sería “Calvinismo-Pelagiano”
Esto no es todo el peso de las Escrituras por el cual se refuta la necesidad de ser calvinistas para ser considerados como pueblo de Dios. Ya lo he dicho al principio, que existen “calvinistas” que son esclavos de pornografía y de la sensualidad, pero son muy convincentes en cuanto a los cinco puntos del calvinismo. El calvinismo no salva a nadie, ¡El evangelio salva! Y el evangelio nos manda a amar al hermano. Es más, el amor al hermano es una prueba de nuevo nacimiento, es una demostración que soy verdadero discípulo del Señor.
Yo quisiera saber una cosa ¿Dónde dicen las Escrituras que es necesario ser calvinista para ser salvo? Y si no lo dice en ninguna parte ¿Por qué actuamos como sí lo dijera?
No voy a agotar mis argumentos bíblicos en esta entrada, dejaré más de ellos para los siguientes posts. Ahora quiero conversar algo acerca de John Wesley, y es preciso hacerlo pues mis propios ojos han leído comentarios en facebook diciendo que este hombre no era cristiano; y por consecuencia lógica de ideas, está en el infierno.
George Whitefield conocía a John Wesley por los años que estudiaron juntos en Oxford. Fueron amigos al principio pero luego hubo un distanciamiento por cuestiones doctrinales, el asunto de la predestinación era sostenido por Whitefield, pero rechazado por Wesley. La historia cristiana relata de manera clara que Wesley aborreció el calvinismo y predicaba en contra de esta forma de doctrina.
¿Sabían que Whitefield siempre respetaba a Wesley como su “padre espiritual en Cristo”? Aunque se decía que las multitudes de Whitefield eran mucho mayores que las de Wesley, el continuó mostrando gran respeto por Wesley hasta el final de su vida. A pesar que el arminianismo de Wesley fue muy hostil hacia el calvinismo de Whitefield, George Whitefield pidió que fuera John Wesley quien diera el sermón en su funeral, y así fue hecho. Whitefield tenía la certeza que, a pesar de la oposición de Wesley hacia el calvinismo, él era un cristiano y ministro de Dios, por esa razón eligió a este ministro para el responso ante sus restos.
Creo que si George Whitefield leyera los comentarios de los calvinistas que condenan a Wesley en facebook diría: “estos no son calvinistas”, como lo dice la segunda cita que puse al principio de esta entrada. Estas poquísimas líneas deben invitarnos a reflexionar.
Antes que me olvide de decir, las dos primeras citas de esta entrada las escribió el exponente más grande del calvinismo histórico del siglo XX ¿su nombre? D. Martyn Lloyd Jones; quien también ha sido condenado por los “otros calvinistas” por escribirlas. Según estos “condenadores” tampoco se tiene certeza que este hombre de Dios se encuentre en el cielo; a no ser por supuesto, que se haya arrepentido de escribirlas. Estas citas las puede leer en el libro del Dr. Jones “Los puritanos: Sus Orígenes y Sucesores”
Escrito por Guillermo de Lama, Este artículo puede ser reproducido de manera gratuita, sin quitar ni agregar nada y considerando el nombre del autor y el sitio web desde donde ha sido tomado.
En este punto yo haría un comentario, y lo pongo en forma de pregunta: ¿No hay un peligro real de convertirnos en culpables de una forma muy sutil de Arminianismo si sostenemos que la doctrina correcta y el entendimiento son esenciales para que nosotros podamos ser usados por el Espíritu de Dios? Es puro Arminianismo insistir en una comprensión verdadera y correcta como esenciales.
El caso del joven Harris refuta esto. Por dieciocho meses él fue usado en esta poderosa manera mientras que no solo estaba confundido, sino en realidad equivocado en su doctrina. Lo mismo, por supuesto, es verdad en el caso de John Wesley. Yo recuerdo haber hablado una vez en el aniversario en el Hall Central, Westminster. Le dije que sentía que estaba allí para representar a George Whitefield, y exponiendo un poco sobre la diferencia entre el punto de vista teológico de Whitefield y Wesley hice una observación la cual repito en esta ocasión.
Yo dije que John Wesley era para mí la gran prueba del calvinismo. ¿Por qué? ¡Porque a pesar de su pensamiento erróneo él fue utilizado enormemente por Dios para predicar el Evangelio y convertir a las almas! ¡Esa es la prueba definitiva del calvinismo – la predestinación y la elección!. Sin duda, viene con toda claridad en el caso del joven Harris Howell
También quiero aportar esto que sigue:
Yo resumiría esta sección así. Una de las mayores pruebas de la verdad de las doctrinas enfatizadas por Calvino, lo que se conoce como "calvinismo" - aunque ya he dicho que no me gustan estos términos - es John Wesley. El era un hombre que fue salvo a pesar de sus pensamientos confusos y erróneos. La gracia de Dios lo salvó, a pesar de él mismo. ¡Eso es calvinista! Si tú dices, como calvinista, que un hombre es salvado por su entendimiento de doctrina, tú estás negando el calvinismo. No eres calvinista. Todos nosotros somos salvos a pesar de lo que nosotros somos en todos los aspectos. Por lo que sucede que los hombres que pueden estar tan confundidos, por lo que llevan en su propia razón humana, como fue con John Wesley y otros, son hombres salvos y cristianos, como todos nosotros, porque “todo es por la gracia de Dios y a pesar de nosotros"
Creo que es preciso decir por adelantado que no es mi intención hacer una defensa del sistema teológico arminiano. Por el contrario, estoy seguro que el arminianismo es un sistema inconsistente de principio fin, que ha sido fácilmente refutado por las Escrituras en diferentes tiempos de la iglesia cristiana. El arminianismo y sus postulados son un error teológico. Han sido teólogos arminianos quienes han inventado (creo que está bien decirlo así) doctrinas que destruyen la esencia y los atributos de Dios, tal como el “teísmo abierto” con la finalidad de defender el indefendible “libre albedrío”; entre otras doctrinas “nuevas” tal como “el no-Señorío” de Cristo en la vida del salvado, etc. Soy reformado, no solamente en mi soteriología, sino también en las doctrinas mayores de la Biblia.
El punto de estas entradas es el siguiente ¿Puede una persona que se llama cristiana y que rechaza las doctrinas de la gracia, ser salva? O dicho directamente ¿Son salvos los arminianos?
Esto quiero decir como un paréntesis (no soy dispensacionalista). Hay algunos que abrazan la soteriología calvinista, pero que no necesariamente han sufrido regeneración espiritual. Creo que todos en algún momento nos hemos encontrado con “calvinistas intelectuales” (ortodoxos) pero cuyo testimonio de vida deja mucho que desear. El Evangelio no es solamente soteriología, el evangelio es un código de conducta por el resto del peregrinaje del nacido de nuevo aquí en la tierra: Filipenses 1:27 “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo” y no todos los “calvinistas” viven bajo ese código; es decir, no se comportan como es digno del evangelio.
Enfocarse tanto en la soteriología ha hecho que se pierdan de vista otras doctrinas mayores como la regeneración y la justificación por fe. Pareciera que muchos solamente leemos “Doctrinas Clave” de Edwin H. Palmer.
Pero la pregunta es ¿Puede una persona ser condenada al infierno por ser arminiana? O también ¿Es necesario ser calvinista para ser salvo? Como buen calvinista, voy a ir a las Escrituras y espero ser lo suficientemente argumentativo y sencillo desde todos los ángulos.
Comencemos: ¿Qué sucede primero: el nuevo nacimiento o el discernimiento doctrinal? La Biblia dice claramente que el nuevo nacimiento es primero que todo. En Efesios 1:1 vemos que el apóstol Pablo dirige su epístola a “los santos”; es decir su carta va dirigida a nacidos de nuevo, a cristianos, a regenerados por el Espíritu Santo, a hijos de Dios; y en el versículo 15 lo confirma cuando dice que “he oído de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor por todos los santos” Mas adelante habla del conocimiento que estos “santos” aun no tenían y por eso ruega a Dios para que se los conceda (ver versículos del 15 al 23). Aquí esta muy claro, el nacimiento espiritual antecede al conocimiento. Si luego del nuevo nacimiento, el creyente no tuviera un conocimiento correcto de las Escrituras ¿Volvería a su estado perdido por eso?
Ahora, olvidándonos del resto contestemos la siguiente pregunta ¿Debo amar al nacido de nuevo, no importando su posición doctrinal? El mismo Señor Jesucristo nos manda que así sea; y si no lo estamos haciendo entonces nos encontramos en abierta rebelión contra Dios y eso se llama pecado, para quien sea, calvinista o arminiano.
Rebatiendo un poco más; Efesios 2:8 “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios” Este versículo elimina cualquier obra o mérito humano para ser salvado. ¡La salvación es del Señor! Pero cuando escuchamos que otras personas quieren añadir “algo” a la cruz, como la fe por ejemplo; inmediatamente levantamos el dedo para acusarlos de ¡herejes! Pero en el lado reformado intentamos “añadir” la “doctrina calvinista” a la cruz pero nadie nos puede acusar; por que somos “reformados”. En sencillas palabras: Decir que además de la cruz, debo sostener el calvinismo como doctrina personal para ser considerado salvo, es una herejía tan igual como el pelagianismo; o mejor dicho: eso sería “Calvinismo-Pelagiano”
Esto no es todo el peso de las Escrituras por el cual se refuta la necesidad de ser calvinistas para ser considerados como pueblo de Dios. Ya lo he dicho al principio, que existen “calvinistas” que son esclavos de pornografía y de la sensualidad, pero son muy convincentes en cuanto a los cinco puntos del calvinismo. El calvinismo no salva a nadie, ¡El evangelio salva! Y el evangelio nos manda a amar al hermano. Es más, el amor al hermano es una prueba de nuevo nacimiento, es una demostración que soy verdadero discípulo del Señor.
Yo quisiera saber una cosa ¿Dónde dicen las Escrituras que es necesario ser calvinista para ser salvo? Y si no lo dice en ninguna parte ¿Por qué actuamos como sí lo dijera?
No voy a agotar mis argumentos bíblicos en esta entrada, dejaré más de ellos para los siguientes posts. Ahora quiero conversar algo acerca de John Wesley, y es preciso hacerlo pues mis propios ojos han leído comentarios en facebook diciendo que este hombre no era cristiano; y por consecuencia lógica de ideas, está en el infierno.
George Whitefield conocía a John Wesley por los años que estudiaron juntos en Oxford. Fueron amigos al principio pero luego hubo un distanciamiento por cuestiones doctrinales, el asunto de la predestinación era sostenido por Whitefield, pero rechazado por Wesley. La historia cristiana relata de manera clara que Wesley aborreció el calvinismo y predicaba en contra de esta forma de doctrina.
¿Sabían que Whitefield siempre respetaba a Wesley como su “padre espiritual en Cristo”? Aunque se decía que las multitudes de Whitefield eran mucho mayores que las de Wesley, el continuó mostrando gran respeto por Wesley hasta el final de su vida. A pesar que el arminianismo de Wesley fue muy hostil hacia el calvinismo de Whitefield, George Whitefield pidió que fuera John Wesley quien diera el sermón en su funeral, y así fue hecho. Whitefield tenía la certeza que, a pesar de la oposición de Wesley hacia el calvinismo, él era un cristiano y ministro de Dios, por esa razón eligió a este ministro para el responso ante sus restos.
Creo que si George Whitefield leyera los comentarios de los calvinistas que condenan a Wesley en facebook diría: “estos no son calvinistas”, como lo dice la segunda cita que puse al principio de esta entrada. Estas poquísimas líneas deben invitarnos a reflexionar.
Antes que me olvide de decir, las dos primeras citas de esta entrada las escribió el exponente más grande del calvinismo histórico del siglo XX ¿su nombre? D. Martyn Lloyd Jones; quien también ha sido condenado por los “otros calvinistas” por escribirlas. Según estos “condenadores” tampoco se tiene certeza que este hombre de Dios se encuentre en el cielo; a no ser por supuesto, que se haya arrepentido de escribirlas. Estas citas las puede leer en el libro del Dr. Jones “Los puritanos: Sus Orígenes y Sucesores”
Escrito por Guillermo de Lama, Este artículo puede ser reproducido de manera gratuita, sin quitar ni agregar nada y considerando el nombre del autor y el sitio web desde donde ha sido tomado.
lunes, 31 de octubre de 2011
Los Hipo-Calvinistas Condenando a Todos (Parte 1)
Quisiera comenzar esta entrada escribiendo lo siguiente:
“Un hombre puede ser, evidentemente, de la familia elegida por Dios; y sin embargo, a pesar de ser un elegido, puede que no crea en la doctrina de la elección. Afirmo que hay muchos llamados para salvación, que no creen en el llamamiento eficaz, y que hay muchos que perseveran hasta el fin, quienes no creen en la doctrina de la perseverancia. Confiamos en que los corazones de muchos están muchísimo mejor que sus cabezas. No ponemos sus falsedades abajo por cualquier oposición deliberada a la verdad que es en Jesús, sino que simplemente es un error en sus juicios, que oramos a Dios para que sean corregidos. Confiamos en que si ellos piensan que nosotros también estamos equivocados, ellos nos retribuirían con la misma cortesía cristiana; y cuando nos reunamos alrededor de la cruz, esperemos que alguna vez sintamos que somos uno en Cristo Jesús”
Es más, creo que también sería oportuno que yo escriba además lo siguiente:
"Creemos en los cinco grandes puntos comúnmente conocidos como calvinistas; pero no consideramos que esos cinco puntos sean como espinos de púas que deban ser empujados entre las costillas de nuestros hermanos en Cristo"
Si se han dado cuenta, por el nombre de este blog, quien escribe estas palabras sería alguien que afirma sostener las doctrinas reformadas. Y yo estaría afirmando que aun las personas que no creen en algunos “puntos del Calvinismo” son también salvas y pertenecientes a la familia de Dios.
Es decir, aunque algunos hermanos cristianos nieguen “la Elección Incondicional”, “El Llamamiento Eficaz” y “La Perseverancia de los Santos”; doctrinas en las que nosotros creemos firmemente; eso no los descalificaría como herederos de las Promesas Divinas y de la salvación eterna.
Si las primeras palabras han despertado el enojo de algunos “Hipo-Calvinistas”; las últimas deben haber terminado por enfurecerlos.
¿Hipo-Calvinistas? ¿Qué es eso? ¿Estoy inventando algo nuevo?
¡No! no estoy inventando nada nuevo, este término ya tiene algún tiempo en el ambiente “evangelical”; solamente que no ha sido conocido por muchos de nosotros, y creo que debe ser explicado. Quisiera hacerlo mediante un ejemplo: Sabemos que el “hiper-calvinismo” es una palabra que denota la distorsión o exageración del Calvinismo histórico. Tomemos como muestra la libre oferta del evangelio. Un “hiper” postula que el evangelio debe ser predicado únicamente a los escogidos por Dios; en tanto que un “Hipo” condena a los calvinistas que piensan y practican de manera contraria; es decir, a los que predican a toda criatura.
El “Hipo-Calvinismo” es una enseñanza que cae por debajo del verdadero calvinismo y que obra la apostasía del calvinismo histórico en las iglesias reformadas.
Con relación a nuestro tema, un “Hipo-Calvinista” condena a otros “Calvinistas” por no condenar a aquellos que no sostienen las doctrinas de la gracia. Cuando digo la palabra “condena” quiero decir “manda al infierno”, los consideran como “no regenerados”.
Un “Hipo” afirma que una persona “ha sufrido verdadera conversión” (o regeneración) cuando cree (aunque sea intelectualmente) en los famosos “Cinco Puntos del Calvinismo”; y además, reprueba y condena a quienes no creen de la misma forma. Si estos dos factores no obran juntos; entonces la persona es “no salva”. No basta con creer, hay que condenar también.
Un “Hipo” es en realidad un sandemaniano elevado a la enésima potencia.
La prueba de conversión para un “Hipo” es “¿Crees en las doctrinas de la Gracia? ¿Si?, entonces bienvenido ‘hermano’; ahora condenemos al resto que no piensa como nosotros”. Para un “Hipo” no es importante el testimonio de vida de la persona. No importa si la persona vive como las bienaventuranzas del Sermón del Monte expresan; si no cree en los cinco puntos: no es cristiana (así de simple).
Esto es algo que, creo yo, tenía que aparecer de todas formas. ¿Por qué? Pues por que la mayoría de “reformados” salen (nacen) de la “internet” o la “blogosfera”.
Hay muchos que recurren a los blogs “reformados” buscando material para sus sermones y enseñanzas; ellos han sido formados doctrinalmente en ese “ciber-espacio”; por lo tanto, no notan la diferencia entre un “Hiper” o un “Hipo” y menos un “Histórico” calvinista.
Morgan Guyton escribe en su blog: “Para aquellos de ustedes que fueron dichosamente inconscientes, en la blogosfera cristiana, hay un grupo de feroces pirañas teológicas conocido como los calvinistas. Si usted no sabe lo que el calvinismo es, en pocas palabras, es la creencia de que Dios decidió antes del comienzo del tiempo quién va al cielo y quién va al infierno y nadie sabe quién va a donde (salvo que la gente que va al lugar correcto siempre parece estar de acuerdo con la teología calvinista). Hay otros aspectos a ello también, como ser muy argumentativo con otros cristianos y radicalmente seguro de su propia rectitud teológica (aunque estoy seguro de que hay calvinistas que son realmente humildes, buena gente, que incluso podría tener sentido del humor)”
Es de esperar que este post pueda despertar la “pluma” de los “Hiper” y de los “Hipo” para condenarme a mí en el infierno. Siempre me ha parecido sumamente divertido leer algunos comentarios que me escriben con “letras mayúsculas” pues los imagino a estos “siervos” levantándome la voz y haciendo aspavientos con sus manos, rechinando los dientes enfurecidos y caminando de una pared a otra en sus oficinas, (evidentemente tienen que presentar palabras suaves y moderación delante del público), lo lamentable es cuando no encuentro en sus comentarios citas bíblicas o históricas que refuercen sus posiciones y afirmaciones.
Esta es la primera de varias entradas con el mismo tema: “Los Hiper Hipo-Calvinistas Condenando a Todos”
Antes de terminar, y antes que me olvide, las dos primeras citas en realidad fueron palabras del pastor Charles Spurgeon. La primera es una cita de la predicación: “Los Efectos de la Sana Doctrina” del 22 de Abril de 1860. Y la segunda fue expresada en “La ceremonia de la instalación de la primera Piedra para la construcción del Nuevo Tabernáculo el 11 de Abril de 1861.
Como debe bien suponer usted; por estas y otras citas, el pastor Charles Spurgeon ha sido condenado (en un sitio web) por los “Hipo-Calvinistas”, quienes no están seguros que este hombre de Dios haya alcanzado el cielo; a no ser que se haya arrepentido de estas afirmaciones y, por supuesto, haya condenado a quienes no creen en los famosos cinco puntos.
“Un hombre puede ser, evidentemente, de la familia elegida por Dios; y sin embargo, a pesar de ser un elegido, puede que no crea en la doctrina de la elección. Afirmo que hay muchos llamados para salvación, que no creen en el llamamiento eficaz, y que hay muchos que perseveran hasta el fin, quienes no creen en la doctrina de la perseverancia. Confiamos en que los corazones de muchos están muchísimo mejor que sus cabezas. No ponemos sus falsedades abajo por cualquier oposición deliberada a la verdad que es en Jesús, sino que simplemente es un error en sus juicios, que oramos a Dios para que sean corregidos. Confiamos en que si ellos piensan que nosotros también estamos equivocados, ellos nos retribuirían con la misma cortesía cristiana; y cuando nos reunamos alrededor de la cruz, esperemos que alguna vez sintamos que somos uno en Cristo Jesús”
Es más, creo que también sería oportuno que yo escriba además lo siguiente:
"Creemos en los cinco grandes puntos comúnmente conocidos como calvinistas; pero no consideramos que esos cinco puntos sean como espinos de púas que deban ser empujados entre las costillas de nuestros hermanos en Cristo"
Si se han dado cuenta, por el nombre de este blog, quien escribe estas palabras sería alguien que afirma sostener las doctrinas reformadas. Y yo estaría afirmando que aun las personas que no creen en algunos “puntos del Calvinismo” son también salvas y pertenecientes a la familia de Dios.
Es decir, aunque algunos hermanos cristianos nieguen “la Elección Incondicional”, “El Llamamiento Eficaz” y “La Perseverancia de los Santos”; doctrinas en las que nosotros creemos firmemente; eso no los descalificaría como herederos de las Promesas Divinas y de la salvación eterna.
Si las primeras palabras han despertado el enojo de algunos “Hipo-Calvinistas”; las últimas deben haber terminado por enfurecerlos.
¿Hipo-Calvinistas? ¿Qué es eso? ¿Estoy inventando algo nuevo?
¡No! no estoy inventando nada nuevo, este término ya tiene algún tiempo en el ambiente “evangelical”; solamente que no ha sido conocido por muchos de nosotros, y creo que debe ser explicado. Quisiera hacerlo mediante un ejemplo: Sabemos que el “hiper-calvinismo” es una palabra que denota la distorsión o exageración del Calvinismo histórico. Tomemos como muestra la libre oferta del evangelio. Un “hiper” postula que el evangelio debe ser predicado únicamente a los escogidos por Dios; en tanto que un “Hipo” condena a los calvinistas que piensan y practican de manera contraria; es decir, a los que predican a toda criatura.
El “Hipo-Calvinismo” es una enseñanza que cae por debajo del verdadero calvinismo y que obra la apostasía del calvinismo histórico en las iglesias reformadas.
Con relación a nuestro tema, un “Hipo-Calvinista” condena a otros “Calvinistas” por no condenar a aquellos que no sostienen las doctrinas de la gracia. Cuando digo la palabra “condena” quiero decir “manda al infierno”, los consideran como “no regenerados”.
Un “Hipo” afirma que una persona “ha sufrido verdadera conversión” (o regeneración) cuando cree (aunque sea intelectualmente) en los famosos “Cinco Puntos del Calvinismo”; y además, reprueba y condena a quienes no creen de la misma forma. Si estos dos factores no obran juntos; entonces la persona es “no salva”. No basta con creer, hay que condenar también.
Un “Hipo” es en realidad un sandemaniano elevado a la enésima potencia.
La prueba de conversión para un “Hipo” es “¿Crees en las doctrinas de la Gracia? ¿Si?, entonces bienvenido ‘hermano’; ahora condenemos al resto que no piensa como nosotros”. Para un “Hipo” no es importante el testimonio de vida de la persona. No importa si la persona vive como las bienaventuranzas del Sermón del Monte expresan; si no cree en los cinco puntos: no es cristiana (así de simple).
Esto es algo que, creo yo, tenía que aparecer de todas formas. ¿Por qué? Pues por que la mayoría de “reformados” salen (nacen) de la “internet” o la “blogosfera”.
Hay muchos que recurren a los blogs “reformados” buscando material para sus sermones y enseñanzas; ellos han sido formados doctrinalmente en ese “ciber-espacio”; por lo tanto, no notan la diferencia entre un “Hiper” o un “Hipo” y menos un “Histórico” calvinista.
Morgan Guyton escribe en su blog: “Para aquellos de ustedes que fueron dichosamente inconscientes, en la blogosfera cristiana, hay un grupo de feroces pirañas teológicas conocido como los calvinistas. Si usted no sabe lo que el calvinismo es, en pocas palabras, es la creencia de que Dios decidió antes del comienzo del tiempo quién va al cielo y quién va al infierno y nadie sabe quién va a donde (salvo que la gente que va al lugar correcto siempre parece estar de acuerdo con la teología calvinista). Hay otros aspectos a ello también, como ser muy argumentativo con otros cristianos y radicalmente seguro de su propia rectitud teológica (aunque estoy seguro de que hay calvinistas que son realmente humildes, buena gente, que incluso podría tener sentido del humor)”
Es de esperar que este post pueda despertar la “pluma” de los “Hiper” y de los “Hipo” para condenarme a mí en el infierno. Siempre me ha parecido sumamente divertido leer algunos comentarios que me escriben con “letras mayúsculas” pues los imagino a estos “siervos” levantándome la voz y haciendo aspavientos con sus manos, rechinando los dientes enfurecidos y caminando de una pared a otra en sus oficinas, (evidentemente tienen que presentar palabras suaves y moderación delante del público), lo lamentable es cuando no encuentro en sus comentarios citas bíblicas o históricas que refuercen sus posiciones y afirmaciones.
Esta es la primera de varias entradas con el mismo tema: “Los Hiper Hipo-Calvinistas Condenando a Todos”
Antes de terminar, y antes que me olvide, las dos primeras citas en realidad fueron palabras del pastor Charles Spurgeon. La primera es una cita de la predicación: “Los Efectos de la Sana Doctrina” del 22 de Abril de 1860. Y la segunda fue expresada en “La ceremonia de la instalación de la primera Piedra para la construcción del Nuevo Tabernáculo el 11 de Abril de 1861.
Como debe bien suponer usted; por estas y otras citas, el pastor Charles Spurgeon ha sido condenado (en un sitio web) por los “Hipo-Calvinistas”, quienes no están seguros que este hombre de Dios haya alcanzado el cielo; a no ser que se haya arrepentido de estas afirmaciones y, por supuesto, haya condenado a quienes no creen en los famosos cinco puntos.
miércoles, 26 de octubre de 2011
La Distorsión de la Doble Predestinación
La distorsión de la doble predestinación es como sigue: Hay una simetría que existe entre la elección y la reprobación. Dios obra en la misma forma y en la misma manera respecto a la elección y a la reprobación. Es decir, desde toda la eternidad Dios decretó a algunos para elección y por iniciativa divina obra fe en sus corazones y los trae a ellos activamente hacia la salvación. De la misma manera, desde toda la eternidad Dios decretó a algunos al pecado y a la condenación (destinare ad peccatum) y activamente interviene para obrar pecado en sus vidas, trayéndolos a ellos a la condenación por iniciativa divina. En el caso de los electos, la regeneración es la obra monergística de Dios. En el caso del reprobado, el pecado y la degeneración son también la obra monergística de Dios. Dicho de otra manera, nosotros podemos establecer un paralelismo de la preordenación y la predestinación por medio de una simetría positiva. Nosotros podemos llamar a esto como visión “positiva-positiva” de la predestinación. Esto es, Dios positivamente y activamente interviene en las vidas de los electos para traerlos a ellos a la salvación. En la misma manera, Dios positivamente y activamente interviene en las vidas de los reprobados para traerlos a ellos al pecado.
Esta distorsión “positiva-positiva” de la predestinación, claramente hace a Dios el autor del pecado, quien además castiga a la persona por hacer lo que Dios monergística e irresistiblemente coacciona al hombre a hacer. Este punto de vista es sin duda un asalto monstruoso a la integridad de Dios. Esa no es la visión reformada de la predestinación, sino una burda e inexcusable caricatura de la doctrina. Tal punto de vista puede ser identificado con lo que a menudo y de forma vaga se describe como hipercalvinismo, y consiste en una forma radical de supralapsarismo. Tal punto de vista de la predestinación ha sido práctica, universal y monolíticamente rechazado por los pensadores reformados.
(Escrito por el Dr. R.C. Sproul en http://www.the-highway.com/DoublePredestination_Sproul.html; y traducido por Guillermo de Lama)
Esta distorsión “positiva-positiva” de la predestinación, claramente hace a Dios el autor del pecado, quien además castiga a la persona por hacer lo que Dios monergística e irresistiblemente coacciona al hombre a hacer. Este punto de vista es sin duda un asalto monstruoso a la integridad de Dios. Esa no es la visión reformada de la predestinación, sino una burda e inexcusable caricatura de la doctrina. Tal punto de vista puede ser identificado con lo que a menudo y de forma vaga se describe como hipercalvinismo, y consiste en una forma radical de supralapsarismo. Tal punto de vista de la predestinación ha sido práctica, universal y monolíticamente rechazado por los pensadores reformados.
(Escrito por el Dr. R.C. Sproul en http://www.the-highway.com/DoublePredestination_Sproul.html; y traducido por Guillermo de Lama)
Etiquetas:
Articulo,
decreto de Dios,
doble predestinación,
doctrina reformada,
la elección,
monergismo,
R.C. Sproul,
salvación de Dios
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