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jueves, 7 de febrero de 2013

Cinco preocupaciones acerca de la fusión de la doctrina Carismática con la Calvinista

Ha habido un intento de parte de algunos en nuestros días de fusionar el calvinismo con el movimiento carismático, varios factores han influido a esta tendencia, aquí hay tres de ellos:

Primero, movimientos y ministerios como “Together for the Gospel” y “the Gospel Coalition” han recomendado ministros carismáticos, iglesias y sus prácticas a jóvenes ministros calvinistas y sus iglesias

Segundo, la fusión del carismatismo y la teología calvinista ha sido promovida entre los ministros jóvenes por el uso generalizado y la influencia de la “Teología Sistemática” de Wayne Grudem en varias escuelas y seminarios evangélicos. Aunque hay mucho que recomendar en la calidad devocional de la obra de Grudem, y en su perspectiva general bautista calvinista, los lectores reformados no podrán afirmar su defensa de las prácticas carismáticas dentro de la iglesia.

Tercero, y quizás el más significativo, la influencia carismática de la música cristiana contemporánea “tercera ola” (third wave), ha sustituido en gran medida la liturgia de adoración en la mayoría de iglesias protestantes, evangélicas conservadoras, y ahora muchas de las letras de las nuevas canciones están siendo influenciadas por la resurgencia doctrinal del calvinismo.

¿Por qué uno debe tener cuidado con esta fusión del carismatismo con la teología calvinista? Aquí hay cinco preocupaciones específicas:

1. Uno no puede sostener la validez de los “dones de señal” carismáticos en la iglesia hoy, y ser consistentemente bíblico y reformado en su perspectiva teológica.

En primer lugar tenemos que entender que sostener la soteriología calvinista (los cinco puntos) no es suficiente para que un ministro o una iglesia sean reformados. La Teología Reformada – incluye especialmente el principio regulativo de la adoración – y debe ser también aplicada a todos los otros aspectos de doctrina y práctica en la iglesia.

Basados en una sana exposición bíblica y pruebas demostrativas, los clásicos Credos y Confesiones Reformadas rutinariamente rechazan la continuación de los dones carismáticos y sus experiencias. La Segunda Confesión Bautista de Londres (1689), por ejemplo, trata con este asunto en su declaración de Las Escrituras:
“… por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia; y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto más cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia” (énfasis añadido)

Uno no puede afirmar consistentemente que sostiene la doctrina reformada y al mismo tiempo afirmar el “no-cesacionismo”

2. El énfasis en nuestros tiempos actuales para sucesos extraordinarios y milagrosos socava el énfasis bíblico sobre los “medios ordinarios” de gracia.

Cuando Eliseo le dijo a Naamán que se sumerja siete veces en el Jordán, el comandante leproso se sintió ofendido que se le haya dado una tarea tan ordinaria. (2 Reyes 5) ¡Él quería una experiencia extraordinaria!

En el Nuevo Testamento, el claro énfasis para la edificación y crecimiento espiritual está en los “medios ordinarios”: Los creyentes deben orar (1Ts 5:17) cantar cánticos de alabanza (Ef 5:19; Col 3:16) predicar (1 Ti 4:2) congregarse (Heb 10:24-25) leer la Biblia en voz alta (1 Ti 4:13) ofrendar (1 Co 16:1-2) Por otro lado, a los creyentes no se les anima activamente a practicar o buscar experiencias o dones milagrosos.

3. Aquellos que niegan la cesación de las experiencias y dones carismáticos extraordinarios para la iglesia de hoy, ignoran el paralelo bíblico de la cesación de algunos oficios bíblicos.

Después de la resurrección y ascensión del Señor Jesús, algunos dones existieron por un tiempo limitado para validar la autoridad y el ministerio de los apóstoles (cf. Mc 16:17-18; Hch 2:43; 5:12; 15; 14:3; 15:12; 19:11; 2Co 12:2) Con la terminación del Canon de las Escrituras estos dones milagrosos cesaron. Un paralelo claro que existe en el Nuevo Testamento está relacionado a los oficios que existieron en la era post-apostólica. Los oficios de apóstol, profeta y evangelista fueron “extraordinarios” y no se extendieron más allá del tiempo de los apóstoles; mientras que los oficios “ordinarios” de ministros, ancianos, diáconos han continuado a través de la era del evangelio (cf. 1Co 12:28-31; Ef 4:11-12; 1 Ti 3:1-12; Tit 1:5-9) Para una convincente discusión sobre este punto, vea Walter J. Chantry, “Señales de los Apóstoles: Observaciones al Pentecostalismo Viejo y Nuevo” (Estandarte de la Verdad, 1973) y Samuel Waldron “Continuaron: ¿Son los Dones Milagrosos para Hoy” (Publicaciones Calvario, 2005)

4. La promoción de la doctrina no-cesacionista alienta un deseo primordial de experiencias espirituales extraordinarias que pueden llevar a confundir las creencias y prácticas teológicas.

El teólogo R. Scott Clark llama al deseo evangélico por experiencias extraordinarias como QIRE siglas en idioma inglés que significan “La búsqueda de la experiencia religiosa ilegítima” (vea su libro: “Recuperando la Confesión Reformada: Nuestra Teología, Piedad y Práctica” [P&R, 2008]) Él también señala cómo la pretensión de muchos evangélicos para “ser abiertos” a los dones carismáticos y otros fenómenos, conduce a algunos a entender falsamente los acontecimientos “ordinarios” como “extraordinarios” Aquí tenemos un ejemplo.
Un niño está enfermo y la iglesia ora para su recuperación. El niño es tratado por un médico de su enfermedad y se va recuperando gradualmente. La iglesia entonces afirma autoritativamente que Dios ha sanado al niño por causa de sus oraciones. Ciertamente Dios es soberano sobre la salud del niño, y Él puede haberse placido de usar las oraciones de la iglesia para dar una recuperación en la salud del niño. Las Escrituras dan instrucciones claras acerca del ejercicio de la oración como un medio ordinario para el enfermo (Stg 5:13-15) Dios puede obrar milagros, incluyendo sanidad, de acuerdo con su buena voluntad. Por definición de su propia Deidad Soberana, Dios puede escoger como a Él le place (Dn 4:34-35) Sin embargo, no hay absolutamente ninguna manera objetiva de medir o evaluar que lo que afirma la iglesia; esto es, que sus oraciones dieron como resultado la recuperación del niño, sea verdadera. Por necesidad, esta conclusión sería un asunto de fe. En cualquier caso, si el niño se recuperó después de las oraciones de la iglesia, entonces esto habría sido el resultado de un medio ordinario, en lugar de uno extraordinario. Otra vez, la oración como instrumento, es un “medio ordinario” Dios no hubiera sido menos soberano si el niño no se hubiera recuperado (cf. La respuesta de Job al sufrimiento en Job 1:21) También podemos preguntar cómo miraríamos a las circunstancias si el niño hubiera sido parte de una iglesia mormona o de los testigos de Jehová. Si el niño se recupera después de que ellos han orado por él en aquellas falsas iglesias ¿Diríamos que Dios ha contestado milagrosamente sus oraciones como una forma de afirmar sus doctrinas y prácticas? Qué hubiera pasado si el niño hubiera sido parte de una familia atea, y ellos no oraron por el niño y aun así se recuperó ¿Diríamos que Dios obró un milagro en respuesta a la incredulidad de ellos? Buscar experiencias extraordinarias conduce a declaraciones subjetivas y confusión doctrinal.

Una vez más, R. Scott Clark afirma que los que abrazan la doctrina carismática tienden simplemente a interpretar a los acontecimientos ordinarios como extraordinarios. Clark pregunta de manera intencional lo siguiente ¿Por qué no vemos, a los que promueven el no-cesacionismo, hacer las cosas que son verdaderamente milagrosas como los primeros apóstoles y sus colaboradores hicieron? ¿Por qué ellos no reclaman tener la capacidad de resucitar muertos como Pedro y Pablo hicieron (cf. Pedro resucitando a Tabita en Hch 9:36-41; y Pablo resucitando a Eutico en Hch 20:9-12)? ¿Por qué ellos no afirman tener la capacidad de ser milagrosamente transportados por el Espíritu, de un lugar a otro, como sucedió con Felipe (Hch 8:39)? Los “milagros” que ellos afirman hoy difícilmente se pueden comparar a las señales auténticas que acompañaron a los apóstoles.

5. El énfasis en la experiencia extraordinaria socava la Suficiencia y la Autoridad de la Escritura

Esto es más claramente afirmado en el relato del Señor Jesús del Rico y Lázaro en Lucas 16:19-31 La narrativa concluye con el hombre Rico rogando al padre Abraham que envíe a Lázaro a la casa de su padre para advertir a sus cinco hermanos no sea que también ellos lleguen al mismo lugar de tormento (vv. 27-28) Abraham responde: “Ellos tienen a Moisés y a los profetas, que oigan a ellos” En otras palabras, Abraham le dice al hombre Rico, que sus hermanos tienen las Escrituras, y ésta debe ser suficiente para advertirles de la realidad del infierno. El hombre Rico protesta: “No padre Abraham, sino que si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán” (v. 30) El hombre Rico es esencialmente un “no-cesacionista” Él cree que Dios debe usar un suceso extraordinario para cambiar los corazones de sus hermanos. Seguramente, ¡Un espíritu que venga de entre los muertos hará la diferencia! Abraham responde: “si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos” (v. 31) De hecho, para nuestra presente perspectiva vemos cómo el milagro más grande del mundo ya ha tenido lugar. ¡Cristo ha sido levantado de la muerte! Sin embargo, muchos aún siguen impasibles, fríos e indiferentes al evangelio. Jesús nos recuerda aquí que su medio preferente de hablar a los hombres no es a través de experiencias fantásticas, sino a través del medio ordinario de las Escrituras. El celo por las experiencias, socava, en verdad, la doctrina de la Suficiencia de las Escrituras.

Escrito por el pastor Jeffrey T. Riddle, pastor de la “Iglesia Bautista Reformada de Cristo” en Charlottesville, Virginia.

http://reformedbaptistfellowship.org/2010/08/13/five-concerns-about-the-merging-of-charismatic-and-calvinistic-doctrine/

lunes, 5 de noviembre de 2012

La Fusión del Calvinismo con la Mundanalidad

Yo había comenzado desde hace unas semanas atrás la traducción de un artículo escrito por el pastor Dr. Peter Masters de la iglesia “El Tabernáculo Metropolitano de Londres”, la misma iglesia donde fue pastor Charles Spurgeon. Había pensado también en solicitar los permisos de mi traducción del artículo para publicarlo en este blog; pero veo que otro hermano ya hizo todo esto (traducción y permiso)

Así es que yo quisiera compartir lo que este hermano ha traducido en su blog que se encuentra en http://solagraciasolafesolaescritura.blogspot.com/2011/09/la-union-del-calvinismo-con-la.html

El título que había traducido iba a ser “La Fusión del Calvinismo con la Mundanalidad” y el contenido del artículo me impacto bastante, pues es la misma forma como yo estaba viendo que sucedía con el llamado “Calvinismo Moderno”

El artículo original, en idioma inglés, lo encuentran en http://www.metropolitantabernacle.org/Sword-And-Trowel/Sword-and-Trowel-Articles/The-Merger-of-Calvinism-with-Worldliness

Dios les bendiga

lunes, 13 de febrero de 2012

Refutando a la Teología Reformada Bautista

He visto que en google algunos hermanos están utilizando las palabras “refutando a la teología reformada bautista” (lo sé por que así llegan a mi blog). Lo que yo haría, en lugar de ellos, son dos cosas: Primeramente abriría la Biblia (no google) para escudriñar si las cosas que dicen o predican los bautistas reformados son en realidad la Palabra de Dios; (Debemos considerar que hay en el internet muchos que se hacen llamar “reformados” y no lo son) y, en segundo lugar buscaría un libro de teología, principalmente de los autores bautistas antiguos y de los puritanos, para conocer si esa interpretación corresponde a los 20 siglos de vida de la iglesia. ¿Quieren aprender leyendo 15 minutos en un blog, lo que a muchos nos ha tomado 5 años estudiando en las Escrituras y en la Teología Sistemática? Eso no es sabio, creo que eso es muy necio. (Este blog no tiene como propósito reemplazar el estudio diligente de la Palabra de Dios; ni un estudio responsable de la Teología Sistemática)

Amigo, amiga; mi consejo es que leas las Escrituras sin ningún prejuicio en tu mente; y que oigas las voces de los maestros del pasado que Dios los levantó como tales: Ef 4:11 “Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,”

También debes de ser bereano, no debes poner tu confianza en lo que un predicador predica; debes escudriñar las Escrituras y verificar en ellas lo que predicamos desde los púlpitos; incluyendo (principalmente) lo que yo predico y enseño. Así lo hicieron los de Berea con el apóstol Pablo,  ¡cuanto más debe ser así con nosotros los que estamos en la posición de maestros! Ellos pensaron: “Sí, Pablo, ya nos dijiste que tú estuviste en el tercer cielo recibiendo palabras inefables del mismo Dios; pero voy a verificar en las Escrituras lo que tú enseñas” ¡Ese es el consejo de Dios para su pueblo redimido!

Muchos hablan mal de una o de otra doctrina por que así han escuchado de otros; pero ¿has estudiado esas doctrinas? ¿O solamente repites como un loro lo que otros ni siquiera han estudiado e investigado? Hch 17:11  “Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así” (Resalte usted “Para ver si estas cosas eran así”)

¿Hace usted lo que Dios le ordena por medio de Su Palabra? ¿Es usted un escudriñador? Si usted no lo hace de esa manera, déjeme decirle bajo la autoridad de las Escrituras que usted está en desobediencia abierta contra Dios.

Como testimonio personal le contaré que en los inicios de mi vida como creyente, de una lectura personal de las Escrituras, yo notaba que habían diferencias entre lo que el predicador predicaba y lo que yo entendía de la Biblia, yo no sabía cual era mi posición doctrinal, solamente sabía que la Escritura hablaba diferente de lo que yo escuchaba en los púlpitos; y así anduve poco mas de un año de mi vida como creyente. Hasta que un día cayó en mis manos, por la providencia de Dios, un libro de Charles Spurgeon, y yo dije ¡Este hombre entiende la Biblia igual que yo! Y desde ese día conocí como se llamaba la denominación a la que yo pertenecía. Soy cristiano primeramente, también soy bautista; y soy reformado. ¡Toda la gloria es para mi todo soberano Dios!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Calvinismo y Evangelio ¿Sinónimos?

El motivo del título de esta entrada nace por una pregunta que un hermano me hace por e-mail. Hablando de la doctrina de la regeneración, el hermano pregunta ¿Esta regeneración puede ocurrir con sólo leer la biblia aparte en su casa?

No voy a tocar el tema de la regeneración, sino el mensaje de Dios, “El Evangelio” para la salvación del pecador. ¿Cómo podemos definir “El Evangelio”?

La Biblia lo define de esta manera: 1Co 15:1-4 “Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes, por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano. Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”

Una cita del famoso predicador bautista Charles H. Spurgeon dice:

“Yo tengo mi propia opinión particular que no hay tal cosa como predicar a Cristo y a Él crucificado, a menos que prediquemos lo que hoy en día se llama la doctrina calvinista. El calvinismo no es otra cosa que el Evangelio. No creo que podamos predicar el Evangelio si no predicamos la justificación por la fe, sin obras; ni a menos que prediquemos la soberanía de Dios en Su dispensación de la Gracia; ni a menos que exaltemos el amor que elige y que no se puede cambiar, eterno, inmutable y conquistador de Jehová.

Tampoco pienso que podamos predicar el Evangelio a menos que lo basemos sobre la redención especial y particular de Su pueblo escogido y elegido, que Cristo llevó a cabo en la cruz. Tampoco puedo comprender un Evangelio que permite que los santos se aparten de manera definitiva después de haber sido llamados y deja que los hijos de Dios se quemen en los fuegos de la condenación después de haber creído una vez en Jesús” (Mensaje tomado de la autobiografía de C. Spurgeon, Vol I)

¿Está diciendo Spurgeon que una persona puede ser salva solamente si cree en un evangelio explicado sobre la base de la depravación total, elección incondicional, expiación limitada, llamamiento eficaz y perseverancia de los santos? Es decir, ¿debemos acercarnos a un inconverso con la explicación de los cinco puntos como la forma de evangelizar? Algunos, yo diría muchos, han llegado a creer de esa manera: si una persona no entiende los cinco puntos, simplemente no es salva; por el contrario, si entiende y afirma los cinco puntos, entonces es salva.

Pero, ¿Fue ese el evangelio que escuchó Spurgeon cuando Dios lo salvó? Este siervo de Dios, hablando sobre su testimonio de conversión, dijo lo siguiente:

“A veces pienso que podría haber estado en tinieblas y desesperanza hasta ahora si no hubiera sido por la bondad de Dios en enviar una tormenta de nieve, una mañana de Domingo, mientras estaba yendo a cierto lugar para adorar. Cuando no pude seguir adelante, doblé en una calle lateral, y llegué a un pequeño Templo Metodista Primitivo. En ese recinto puede haber habido una docena o quince personas. Había escuchado acerca de los Metodistas Primitivos, de como cantan tan sonoramente que provocan dolor de cabeza a la gente; pero eso no me importó a mí. Yo quería saber cómo podría ser salvado, y si ellos podían decirme eso, no me preocupaba cuanto dolor de cabeza podrían producirme. El ministro no fue esa mañana; supongo que fue impedido por la nieve. Finalmente, un hombre muy delgado, un zapatero, o sastre o algo por el estilo, subió al púlpito para predicar. Ahora, es bueno que los predicadores sean instruidos; pero este hombre era verdaderamente simple. Él estuvo obligado a apegarse a su texto, por la simple razón de que él tenía muy poco más para decir. El texto era, — 'MIRAD A MÍ, Y SED SALVOS, TODOS LOS TÉRMINOS DE LA TIERRA' [Isaías 45:22]. Él ni siquiera pronunciaba las palabras correctamente, pero eso no importaba. Había, pensé, un vislumbre de esperanza para mí en ese texto. El predicador comenzó así: — 'Mis queridos amigos, este es un texto muy simple verdaderamente. Éste dice, "Mirad". Ahora bien, mirar no requiere un montón de esfuerzos. Esto no es alzar su pie o su dedo; es sólo, "Mirar". Bien, un hombre no necesita ir a la universidad para aprender a mirar. Usted puede ser el tonto más grande, y sin embargo puede mirar. Un hombre no necesita mil años para ser capaz de mirar. Cualquiera puede mirar; incluso un niño puede mirar. Pero luego el texto dice, "Mirad a mí". ¡Ay! dijo él, con la pronunciación característica de Essex 'muchos de ustedes están mirando a sí mismos, pero no hay provecho en mirar allí. Nunca encontrarán bienestar alguno en ustedes mismos. Algunos miran a Dios el Padre. No, miren a Él más tarde. Jesucristo dice, "Mirad a mí". Algunos dicen, "Debemos esperar el obrar de su espíritu". Usted no tiene nada que hacer con eso ahora mismo. Mire a Cristo. El texto dice, "Mirad a Mí".'

Entonces el buen hombre continuó con su texto en esta manera: — 'Mirad a Mí; yo estoy sudando grandes gotas de sangre. Mirad a Mí, estoy colgado en la cruz. Mirad a Mí; estoy muerto y enterrado. Mirad a Mí; yo me levanté de nuevo. Mirad a Mí; ascendí al Cielo. Mirad a Mí; estoy sentado a la diestra del Padre. ¡Oh pobre pecador, mira a Mí! ¡Mira a Mí!'

Cuando él había llegado hasta ese tramo, y logrado extenderse unos diez minutos, estaba al fin de sus recursos. Entonces miró hacia la galería, y me animo a decir que con tan pocos presentes, él sabía que yo era un extraño. Fijando sus ojos justo en mí, como si conociera todo mi corazón, dijo, 'Joven muchacho, luces muy miserable'. Bien, ciertamente que era sí, pero antes no había acostumbrado recibir comentarios desde el púlpito sobre mi apariencia personal. Sin embargo, este fue un buen golpe, dado justo en el punto. Él continuó, 'y tú siempre serás miserable — miserable en la vida, y miserable en la muerte — , si no obedeces mi texto; pero si obedeces ahora, en este momento, serás salvado.' Entonces levantando sus manos, él exclamó, como sólo un Metodista Primitivo podía hacer: 'Joven, mira a Jesucristo. ¡Míralo! ¡Míralo! ¡Míralo! No tienes otra cosa que hacer sino mirar y vivir.'

Inmediatamente vi el camino de la salvación. No sé que más dijo él, — no presté atención a eso —, yo estaba tan obsesionado con aquel único pensamiento”

Lo primero que viene a mi mente es que en una iglesia metodista jamás voy a escuchar predicar “calvinismo”

Segundo, en el mensaje escueto que relata Spurgeon de su propia conversión, no se aprecia ninguno de los cinco puntos.

Tercero, y este es el punto crucial de la entrada, si este mensaje no contiene calvinismo, ni fue predicado por un calvinista ¿Cómo pudo llevar a Spurgeon a la salvación?

¿Qué fue lo que quiso decir él cuando dijo “El calvinismo es el evangelio”?

Si el calvinismo es el evangelio, entonces los no-calvinistas no predican el evangelio. Y si ellos no predican el evangelio, entonces Spurgeon se ha equivocado en cuanto a su propia salvación, ya que el predicador era un metodista que teológicamente es 100% arminiano.

Muchos reformados afirman que un calvinista predica más efectivamente el Evangelio. Entonces, si el calvinismo “hace más efectivo” el evangelio, por consiguiente el arminianismo lo “hace menos efectivo”; es decir, el evangelio depende de la forma de palabras que se digan para hacerlo “más” o “menos” efectivo. Aquí encontramos dos problemas graves:

Primero, que el evangelio es poder de Dios y ese poder no aumenta ni disminuye, o es más efectivo o menos efectivo, dependiendo de la forma de hablar del evangelista, Pablo dijo: 1Co 2:4 “Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder”

Segundo, en la persona que lleva el mensaje del evangelio no descansa poder alguno para la conversión: Hch 26:28 “Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano” Sabemos que Pablo predicaba fielmente el evangelio; pero ¿estaba en él persuadir a los pecadores? Absolutamente no. Sabemos que muchos que escucharon el mensaje de Pablo murieron en sus pecados, al igual que en nuestros tiempos.

El evangelio es el poder de Dios, no depende de palabras ni de personas. El calvinismo no garantiza los resultados en nuestras actividades de evangelismo, Dios lo garantiza. Cuando el Señor predicaba decía: “arrepentíos y creed en el evangelio” pero no todos obedecieron.

Tal vez el mayor extremo es decir que aquellos que no predican el evangelio como nosotros, los reformados, no deberían predicar ningún evangelio. Pero encontramos esa actitud en los evangelios y el Señor nos deja su respuesta: Mar 9:38-40 “Juan le dijo: Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no nos seguía. Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, porque no hay nadie que haga un milagro en mi nombre, y que pueda enseguida hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, por nosotros está”

Esta bien que deseemos que todos los redimidos sean ortodoxos y consistentes en cuanto a su visión de la salvación y de la soberanía de Dios, y que prediquen el evangelio de la forma en que lo hicieron los apóstoles y la iglesia primitiva; pero Dios nos ha enseñado que El salva a pesar que muchos de los mensajes evangelísticos no siguen la forma que El mismo  enseñó. Estos hermanos que predican de forma anti-bíblica darán cuentas a Dios por sus acciones, pero esperamos que esta entrada los despierte a una práctica evangelística según la Palabra de Dios y no en tradiciones humanistas. Debemos orar por eso, antes de tener una actitud condenatoria contra ellos.

Para responder la pregunta del hermano, si la salvación podría venir únicamente leyendo la Biblia, hice mención de la conversión de Martin Lutero, el reformador. Creo que para todos es sabido que cuando Martin Lutero estuvo estudiando de manera personal las Escrituras, más precisamente la Carta a los Romanos del apóstol Pablo, hubo un versículo, que en palabras de Lutero “lo hizo sentir renacer” ¿Cuál era este? “Mas el justo vivirá por su fe”. Lutero también dijo de este versículo "me pareció haber entrado por las puertas ampliamente abiertas del mismo Paraíso. Desde entonces la Escritura tomó toda entera un aspecto nuevo ante mis ojos" Debemos recordar que Lutero vivía en un entorno católico-romano que enseña “salvación por obras”, donde no había ningún calvinista que le predique el evangelio, sin embargo eso no fue problema para el Todopoderoso Dios, quien había escogido y predestinado a este monje para salvación desde antes de la fundación del mundo.

Entonces ¿Cuál es la relación entre el calvinismo con el evangelio? ¿Por qué Mr. Spurgeon dijo lo que dijo?

Para comenzar, creo que lo que se llama “calvinismo” se encuentra enseñado por Dios en las Escrituras, las cuales afirman que el hombre no puede conseguir la salvación sobre la base de sus méritos o de un poder propio; sino que la salvación es del Señor (Jonás 2:9). Que la justificación por fe es una total obra de Dios por medio de la vida, muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesús.

Por estas razones, pienso que lo que el pastor Spurgeon quiso decir es que el “calvinismo” solamente desarrolla nuestro entendimiento (o comprensión) del poder del Evangelio para la salvación del pecador, según lo que las Escrituras claramente revelan.

Por lo tanto creo que el calvinismo no es el evangelio, sino que expresa la idea que la salvación es de Dios (monergista). Decir que el calvinismo es bíblico es una cosa; pero decir que es el evangelio es algo totalmente diferente. El calvinismo nos ayuda a entender la gracia, pero no es la gracia misma.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Los Hipo-Calvinistas Condenando a Todos (Parte 2)

Como lo hicimos en el anterior post, vamos a comenzar exponiendo lo siguiente:

En este punto yo haría un comentario, y lo pongo en forma de pregunta: ¿No hay un peligro real de convertirnos en culpables de una forma muy sutil de Arminianismo si sostenemos que la doctrina correcta y el entendimiento son esenciales para que nosotros podamos ser usados por el Espíritu de Dios? Es puro Arminianismo insistir en una comprensión verdadera y correcta como esenciales.

El caso del joven Harris refuta esto. Por dieciocho meses él fue usado en esta poderosa manera mientras que no solo estaba confundido, sino en realidad equivocado en su doctrina. Lo mismo, por supuesto, es verdad en el caso de John Wesley. Yo recuerdo haber hablado una vez en el aniversario en el Hall Central, Westminster. Le dije que sentía que estaba allí para representar a George Whitefield, y exponiendo un poco sobre la diferencia entre el punto de vista teológico de Whitefield y Wesley hice una observación la cual repito en esta ocasión.

Yo dije que John Wesley era para mí la gran prueba del calvinismo. ¿Por qué? ¡Porque a pesar de su pensamiento erróneo él fue utilizado enormemente por Dios para predicar el Evangelio y convertir a las almas! ¡Esa es la prueba definitiva del calvinismo – la predestinación y la elección!. Sin duda, viene con toda claridad en el caso del joven Harris Howell

También quiero aportar esto que sigue:

Yo resumiría esta sección así. Una de las mayores pruebas de la verdad de las doctrinas enfatizadas por Calvino, lo que se conoce como "calvinismo" - aunque ya he dicho que no me gustan estos términos - es John Wesley. El era un hombre que fue salvo a pesar de sus pensamientos confusos y erróneos. La gracia de Dios lo salvó, a pesar de él mismo. ¡Eso es calvinista! Si tú dices, como calvinista, que un hombre es salvado por su entendimiento de doctrina, tú estás negando el calvinismo. No eres calvinista. Todos nosotros somos salvos a pesar de lo que nosotros somos en todos los aspectos. Por lo que sucede que los hombres que pueden estar tan confundidos, por lo que llevan en su propia razón humana, como fue con John Wesley y otros, son hombres salvos y cristianos, como todos nosotros, porque “todo es por la gracia de Dios y a pesar de nosotros"

Creo que es preciso decir por adelantado que no es mi intención hacer una defensa del sistema teológico arminiano. Por el contrario, estoy seguro que el arminianismo es un sistema inconsistente de principio fin, que ha sido fácilmente refutado por las Escrituras en diferentes tiempos de la iglesia cristiana. El arminianismo y sus postulados son un error teológico. Han sido teólogos arminianos quienes han inventado (creo que está bien decirlo así) doctrinas que destruyen la esencia y los atributos de Dios, tal como el “teísmo abierto” con la finalidad de defender el indefendible “libre albedrío”; entre otras doctrinas “nuevas” tal como “el no-Señorío” de Cristo en la vida del salvado, etc. Soy reformado, no solamente en mi soteriología, sino también en las doctrinas mayores de la Biblia.

El punto de estas entradas es el siguiente ¿Puede una persona que se llama cristiana y que rechaza las doctrinas de la gracia, ser salva? O dicho directamente ¿Son salvos los arminianos?

Esto quiero decir como un paréntesis (no soy dispensacionalista). Hay algunos que  abrazan la soteriología calvinista, pero que no necesariamente han sufrido regeneración espiritual. Creo que todos en algún momento nos hemos encontrado con “calvinistas intelectuales” (ortodoxos) pero cuyo testimonio de vida deja mucho que desear. El Evangelio no es solamente soteriología, el evangelio es un código de conducta por el resto del peregrinaje del nacido de nuevo aquí en la tierra: Filipenses 1:27 “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo” y no todos los “calvinistas” viven bajo ese código; es decir, no se comportan como es digno del evangelio.

Enfocarse tanto en la soteriología ha hecho que se pierdan de vista otras doctrinas mayores como la regeneración y la justificación por fe. Pareciera que muchos solamente leemos “Doctrinas Clave” de Edwin H. Palmer.

Pero la pregunta es ¿Puede una persona ser condenada al infierno por ser arminiana? O también ¿Es necesario ser calvinista para ser salvo? Como buen calvinista, voy a ir a las Escrituras y espero ser lo suficientemente argumentativo y sencillo desde todos los ángulos.

Comencemos: ¿Qué sucede primero: el nuevo nacimiento o el discernimiento doctrinal? La Biblia dice claramente que el nuevo nacimiento es primero que todo. En Efesios 1:1 vemos que el apóstol Pablo dirige su epístola a “los santos”; es decir su carta va dirigida a nacidos de nuevo, a cristianos, a regenerados por el Espíritu Santo, a hijos de Dios; y en el versículo 15 lo confirma cuando dice que “he oído de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor por todos los santos” Mas adelante habla del conocimiento que estos “santos” aun no tenían y por eso ruega a Dios para que se los conceda (ver versículos del 15 al 23). Aquí esta muy claro, el nacimiento espiritual antecede al conocimiento. Si luego del nuevo nacimiento, el creyente no tuviera un conocimiento correcto de las Escrituras ¿Volvería a su estado perdido por eso?

Ahora, olvidándonos del resto contestemos la siguiente pregunta ¿Debo amar al nacido de nuevo, no importando su posición doctrinal? El mismo Señor Jesucristo nos manda que así sea; y si no lo estamos haciendo entonces nos encontramos en abierta rebelión contra Dios y eso se llama pecado, para quien sea, calvinista o arminiano.

Rebatiendo un poco más; Efesios 2:8 “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios” Este versículo elimina cualquier obra o mérito humano para ser salvado. ¡La salvación es del Señor! Pero cuando escuchamos que otras personas quieren añadir “algo” a la cruz, como la fe por ejemplo; inmediatamente levantamos el dedo para acusarlos de ¡herejes! Pero en el lado reformado intentamos “añadir” la “doctrina calvinista” a la cruz pero nadie nos puede acusar; por que somos “reformados”. En sencillas palabras: Decir que además de la cruz, debo sostener el calvinismo como doctrina personal para ser considerado salvo, es una herejía tan igual como el pelagianismo; o mejor dicho: eso sería “Calvinismo-Pelagiano”

Esto no es todo el peso de las Escrituras por el cual se refuta la necesidad de ser calvinistas para ser considerados como pueblo de Dios. Ya lo he dicho al principio, que existen “calvinistas” que son esclavos de pornografía y de la sensualidad, pero son muy convincentes en cuanto a los cinco puntos del calvinismo. El calvinismo no salva a nadie, ¡El evangelio salva! Y el evangelio nos manda a amar al hermano. Es más, el amor al hermano es una prueba de nuevo nacimiento, es una demostración que soy verdadero discípulo del Señor.

Yo quisiera saber una cosa ¿Dónde dicen las Escrituras que es necesario ser calvinista para ser salvo? Y si no lo dice en ninguna parte ¿Por qué actuamos como sí lo dijera?

No voy a agotar mis argumentos bíblicos en esta entrada, dejaré más de ellos para los siguientes posts. Ahora quiero conversar algo acerca de John Wesley, y es preciso hacerlo pues mis propios ojos han leído comentarios en facebook diciendo que este hombre no era cristiano; y por consecuencia lógica de ideas, está en el infierno.

George Whitefield conocía a John Wesley por los años que estudiaron juntos en Oxford. Fueron amigos al principio pero luego hubo un distanciamiento por cuestiones doctrinales, el asunto de la predestinación era sostenido por Whitefield, pero rechazado por Wesley. La historia cristiana relata de manera clara que Wesley aborreció el calvinismo y predicaba en contra de esta forma de doctrina.

¿Sabían que Whitefield siempre respetaba a Wesley como su “padre espiritual en Cristo”? Aunque se decía que las multitudes de Whitefield eran mucho mayores que las de Wesley, el continuó mostrando gran respeto por Wesley hasta el final de su vida. A pesar que el arminianismo de Wesley fue muy hostil hacia el calvinismo de Whitefield, George Whitefield pidió que fuera John Wesley quien diera el sermón en su funeral, y así fue hecho. Whitefield tenía la certeza que, a pesar de la oposición de Wesley hacia el calvinismo, él era un cristiano y ministro de Dios, por esa razón eligió a este ministro para el responso ante sus restos.

Creo que si George Whitefield leyera los comentarios de los calvinistas que condenan a Wesley en facebook diría: “estos no son calvinistas”, como lo dice la segunda cita que puse al principio de esta entrada. Estas poquísimas líneas deben invitarnos a reflexionar.

Antes que me olvide de decir, las dos primeras citas de esta entrada las escribió el exponente más grande del calvinismo histórico del siglo XX ¿su nombre? D. Martyn Lloyd Jones; quien también ha sido condenado por los “otros calvinistas” por escribirlas. Según estos “condenadores” tampoco se tiene certeza que este hombre de Dios se encuentre en el cielo; a no ser por supuesto, que se haya arrepentido de escribirlas. Estas citas las puede leer en el libro del Dr. Jones “Los puritanos: Sus Orígenes y Sucesores”

 Escrito por Guillermo de Lama, Este artículo puede ser reproducido de manera gratuita, sin quitar ni agregar nada y considerando el nombre del autor y el sitio web desde donde ha sido tomado.

martes, 18 de octubre de 2011

“Sola Scriptura” no es lo mismo que “Solo Scriptura”

(Traducido por Guillermo de Lama. Tomado de http://effectualgrace.com/2011/10/17/well-done-phil/)

 “Sola Scriptura” no es lo mismo que “Solo Scriptura”. Un entendimiento adecuado de “Sola Scriptura” no conducirá a una actitud  individualista “mi biblia y yo en el bosque” para una interpretación de la Biblia. Debido a los dones de Cristo para la Iglesia a través de los siglos, tenemos el privilegio de estar parados en los hombros de gigantes.

 En este tema, me encanta leer la respuesta de Phil Johnson (hace un tiempo atrás) a un interlocutor en su blog “Piromaníacos” quien preguntó:

Su identidad como un bautista, sus interminables citas de Charles Spurgeon, su fe devota a John Macarthur, y especialmente su deseo de llamarse a si mismo “calvinista” son grandes banderas rojas que me dicen que algo está seriamente equivocado con su teología. ¿Por qué usted enseña un sistema de doctrina que lleva el nombre de un simple hombre? ¿Por qué está usted siguiendo maestros humanos, en lugar de ir a la Biblia sola? Después de todo 1 Jn 2:27 dice: “la unción que recibisteis de El permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe” ¡Debemos ir a la sola Escritura para establecer nuestra doctrina! La verdad está en la Santa Palabra de Dios, no en un sistema teológico o en un libro de teología desarrollados por simples hombres. ¿No fue ese el principio original de la reforma? ¿Sola Scriptura? ¿Aun el mismo Calvino no fue a la Escritura por la verdad, en lugar de leer otros hombres? Yo creo que si Calvino mismo escribiera para este blog, él guiaría a las personas hacia la verdad en la Santa Palabra de Dios, no hacia una teología desarrollada por algún otro hombre.

La respuesta de Phil: Usted ha malentendido seriamente “Sola Scriptura” si realmente se imagina que ésta excluye a los maestros humanos o que elimina a la teología sistemática. Los reformadores (incluyendo Calvino) por lo general citaban las obras de Agustín, Tertuliano, Jerónimo, Cipriano, Ambrosio, y otros que van desde los padres de la iglesia hasta Tomás de Aquino. Los reformadores no siguieron a ellos de manera “esclavizada”, por su puesto, pero es cierto que ellos los tomaron seriamente. Ninguno de los grandes reformadores habría tolerado la afirmación que por que los padres de la iglesia eran simples hombres, ellos fueran irrelevantes o incapaces de arrojar alguna luz de ayuda en cuestiones teológicas difíciles.

Sola Scriptura significa que la Escritura sola es la última instancia de apelación en todos los asuntos de fe y práctica. Es una afirmación de que "todo el consejo de Dios, sobre todas las cosas necesarias para su propia gloria, la salvación del hombre, la fe y la vida, están en forma expresa establecidos en la Escritura, o por buena y necesaria consecuencia se deduce de las Escrituras" y que "nada en ningún momento se va a agregar (a la Biblia), ya sea por nuevas revelaciones del Espíritu, o por las tradiciones de los hombres". Reconoce en última instancia que no hay ninguna autoridad espiritual más elevada que la Palabra de Dios, por lo que "la única regla infalible para interpretar la Biblia es la Biblia misma, y en consecuencia, cuando hay una pregunta sobre el sentido verdadero y completo de algún pasaje de la Escritura. . . éste debe ser examinado y conocido por otros pasajes que hablan con más claridad"

Pero nada de esto significa que estamos obligados a descartar la sabiduría de hombres piadosos del pasado, y requerir que cada hombre intente discernir la verdad, partiendo de cero, por la lectura de nada más que la Escritura misma.

En cuanto a Calvino, él ciertamente “guiaba a las personas hacia la verdad en la Santa Palabra de Dios” pero una cosa que él no hizo fue alejar a las personas de los teólogos importantes del pasado. De hecho, las obras de Calvino están llenas con referencias de los padres de la iglesia – Agustín en particular. Calvino sabía que era importante demostrar que él no estaba proponiendo nada nuevo y que su teología estaba en el linaje de la doctrina de los más grandes teólogos de la iglesia. Se consideraba a sí mismo como “agustino”, exactamente de la misma manera que hoy en día muchos se consideran a sí mismos "calvinistas".

Si Calvino escribiera para este blog y alguien respondiera en uno de sus posts, el rechazo a leer lo que Agustín escribió, Calvino probablemente escribiría que esa persona es arrogante e ineducable.

Por cierto, 1 Juan 2:20, 27 es la respuesta del apóstol Juan a un antiguo brote con sabor gnóstico hacia un elitismo espiritual. Estaba refutando a algunos de los falsos maestros (que él llamó los "anticristos"), quienes insistían que la verdad real es un secreto profundo, diferente del mensaje apostólico, en el que la gente debe ser iniciada por un guía ungido. El Espíritu Santo habita y unge a cada creyente, y El es el único quien verdaderamente ilumina para entender la verdad. Pero El también ha dado dones a ciertas personas con una capacidad peculiar para enseñar a otros (Romanos 12:6-7; Efesios 4:11) Por lo tanto, mientras Juan estaba condenando la noción de guías iluminados con el estilo de “masonería” y “gnosticismo” él no estaba haciendo una condenación general en contra de los maestros. El mismo era un maestro.

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Es Israel la Iglesia del Señor?

(Un extracto del sermón predicado por Guillermo de Lama: “¿Es Israel la Iglesia del Señor?” basado en Romanos 9:3-8)

Para ser más claros y directos vamos a preguntar: ¿Es Israel diferente de la Iglesia? ¿Quién es un verdadero judío? ¿A quien le pertenece el nombre “Israel”?
Primeramente, ¿Quién es un verdadero judío? Ro 2:28-29 “Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne; sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios” El versículo 28 nos dice literalmente quien no es judío (aquí no estamos “espiritualizando” nada), mientras que el 29 nos dice, literalmente, quien sí es un judío ¿Puede haber algo más claro que lo que aquí leemos?
Entonces, según la Biblia ¿Pertenece el nombre judío a la descendencia en la carne de Israel (Jacob)? ¡Claro que no! Ser judío, según la Biblia, no tiene nada que ver con la apariencia externa de una persona, tampoco tiene nada que ver con la circuncisión en el miembro masculino. La verdadera identidad judía no está determinada por lo externo. En una primera conclusión: Ser judío, de acuerdo con la Biblia, no tiene que ver nada con una raza en particular. En consecuencia podemos afirmar lo siguiente: Hay un judío circuncidado en la carne, y; hay un judío circuncidado en Espíritu (V. 29)
¿Cómo podemos reconocer a un judío étnico o racial? Una persona nacida de padres judíos, es un judío. Es judío aunque rechace a Jesucristo y su salvación, es más, es judío aunque sea un ateo blasfemo. Nadie puede decir que no es un judío, según la línea sanguínea. ¿Podemos decir que éste es un hijo de Dios? Ellos citan Dt 14:1 “Vosotros sois hijos del SEÑOR vuestro Dios; no os sajaréis ni os rasuraréis la frente a causa de un muerto. Porque eres pueblo santo para el SEÑOR tu Dios; y el SEÑOR te ha escogido para que le seas un pueblo de su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la faz de la tierra” Pero, Mal 1:6 revela la característica de un verdadero hijo de Dios: “El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor?--dice el SEÑOR de los ejércitos a vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre--. Pero vosotros decís: ‘¿En qué hemos menospreciado tu nombre?’”
¿Es un judío en la carne hijo de Dios? ¿Quién es hijo de Dios según la Biblia? Jn 1:12 “Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios” ¿Son hijos de Dios los descendientes de Abraham según línea sanguínea? La Biblia dice que para ser hijos de Dios hay que nacer de nuevo.
En Jn 6:63 dicen las Escrituras “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha” La carne no puede dar vida, sólo el Espíritu.
El Nuevo Testamento habla de la característica de los hijos de Dios: Ro 8:14 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios” Entonces, ser hijo de Dios es ser verdadero judío. Todos los que nacen en Abraham, nacen también en Adán. Todos los que nacen de Dios, nacen en Cristo.
Algunos también dicen que Israel es la esposa de Dios, y citan Isa 54:5-6; Jer 2:2; Eze 16:32. Pero la Biblia dice que la Iglesia es la esposa de Dios 2Co 11:2; Ef 5:25-27, 31ss; Ap 19:7, 21:2, 22:17
Dios condena el adulterio en Su Palabra ¿Tiene Dios dos esposas? ¿Quién es la esposa de Dios? ¡La Iglesia! Cuando la Escritura afirma “Todo Israel será salvo”; está diciendo “toda la Iglesia será salva”
Algunos dicen que la iglesia es una extensión, un paréntesis, el plan “B” de Dios, que Dios fue sorprendido cuando los judíos rechazaron el Reino y por esa razón tuvo que crear una iglesia. ¿Donde dice eso en las Escrituras? En ninguna parte.
¿Es mejor o igual, un judío que blasfema contra Cristo y Su evangelio; que un gentil nacido de nuevo que lo ama y lo obedece? Un dispensacionalista contesta a esta pregunta de manera afirmativa: Sí son iguales, ambos serán salvos.
En Cristo ya no hay judío ni griego: Ro 1:16, 2:9-10, 10:12; Ga 3:28; Col 3:10-11 Todos los que creen en el Señor Jesús, no importa la raza, son la simiente de Abraham y herederos de las promesas: Lc 3:8, 13:22,23, 28-29; Ro 8:17, 9:7; Ga 3:7-9, 3:16, 3:26, 3:29
¿Qué vamos a hacer con toda esta evidencia de las Escrituras? ¿Vamos a seguir confiando en las visiones de una muchacha de 15 años Margaret McDonald, que dividió la segunda venida en dos segundas venidas, en el año 1830? Que también habló de un rapto secreto y muchas resurrecciones. Si vamos decir “sí” a esta pregunta, estamos desechando las enseñanzas de los padres de la iglesia, por una doctrina nueva y confusa del siglo 19. Si vamos decir “sí” a esta pregunta, estaremos rechazando el principio de “Sola Scriptura”

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